domingo, 21 de noviembre de 2010

Choque en el sur: el Brasil imperialista VS la Venezuela chavista

Por Humberto Márquez (*)

Puentes, ferrocarriles, petroquímicas, siderurgia, electricidad, acueductos, agricultura, frigoríficos, astilleros y hasta teleféricos: el potente brazo empresarial brasileño avanza hacia el Caribe a través de Venezuela, cuyo gobierno se empeña en construir lo que llama socialismo del siglo XXI.

"Las empresas constructoras brasileñas trabajan cómodas con el gobierno de Venezuela, porque detrás está Brasil, con su política de integración, con el entendimiento entre ambos gobiernos y su BNDES (Banco Nacional de Desarrollo)", comentó a IPS el director de la Cámara de Comercio e Industria Venezolano-Brasilera, Fernando Portela.

Históricamente, Venezuela se abocó a la construcción de infraestructura al cobijo de sus exportaciones petroleras. El ciclo de altos precios internacionales del sector en esta década encontró a su poderoso vecino del sur en condiciones ventajosas para ofrecer servicios de ingeniería y asociaciones para la industria pesada y el comercio.

"Hay un interés de empresas de Brasil por aprovechar el parque industrial y el mercado venezolano, por adquirir compañías o asociarse con ellas, al plantearse como una gran área de negocios el norte de su país, Venezuela y el Caribe", señaló Portela.

Una característica de esta presencia es que las firmas del gigante sudamericano no son tocadas en el proceso de estatización iniciado en 2007 por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Esa política se profundizó este año con la estatización de 220 empresas, extranjeras y venezolanas, incluso en sectores en los que también actúan como protagonistas las brasileñas, como siderurgia, construcción y química.

Periodistas que el 26 de mayo de 2009 seguían en la nororiental ciudad brasileña de Salvador un encuentro entre Chávez y el presidente anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, oyeron, al quedar accidentalmente abiertos los micrófonos de una reunión privada, que el venezolano dijo: "Estamos en una fase de nacionalización de empresas, menos las brasileñas".

Chávez admitió en tono de broma que esa vez pidió al empresario brasileño Emilio Odebrecht que adhiriese a la causa socialista.

"Yo intenté conversar con don Emilio para ir al socialismo. Él se rió y me dijo que no", relató el gobernante venezolano.

Pero la firma Odebrecht ha conducido en Venezuela al menos 15 grandes obras de infraestructura, por miles de millones de dólares, y "con Chávez o sin él aquí tiene trabajo para al menos 10 años más", señaló a IPS el empresario venezolano Luis Berlioz, de Comopa, empresa que trabaja con la brasileña en productos de concreto.

La obra más visible y emblemática es el segundo puente carretero sobre el río Orinoco, de poco más de tres kilómetros de longitud, y que con sus enlaces y accesos se construyó entre 2001 y 2006 a un costo de 1.280 millones de dólares. Solo puente costó 886 millones, aunque la estimación original había sido de 480 millones de dólares.

Este puente beneficia a los dos millones de habitantes del sudeste venezolano y, por su ubicación junto a Ciudad Guayana, urbe industrial a 500 kilómetros de Caracas, entronca la conexión vial entre ambos países con puertos del Caribe en el nordeste de Venezuela.

Por millones pueden contarse también los usuarios de otras obras en las que participa Odebrecht, como la represa Tocoma, que cuesta 3.000 millones de dólares y cuando se concluya a mediados de esta década agregará 2.000 megavatios a los casi 14.000 de que ya dispone el sistema hidroeléctrico del bajo río Caroní, en el sudeste venezolano.

Odebrecht construye más líneas en Caracas y ciudades vecinas del Metro, el sistema combinado de trenes subterráneos y autobuses, también infraestructuras para el tratamiento de aguas al este de la capital y para la ciudad de Maracaibo (noroeste), y el Metrocable (teleféricos) para barrios en colinas caraqueñas.

También está a cargo de levantar 11.000 viviendas en el sudeste, una planta petroquímica, muelles y un tercer puente sobre el Orinoco.

"Una característica de Odebrecht, que deja buenos resultados para Venezuela, es su exigencia en cuestiones como solvencia de sus contratistas o seguridad para sus obreros. Y le es difícil ajustar presupuestos al retrasarse los suministros de materiales o lidiar con hasta 10 sindicatos, a menudo rivales enfrentados entre ellos", según Berlioz. Camargo Correa, otra constructora, ejecuta obras en el río Tuy, que alimenta de agua a Caracas, por 476 millones de dólares, parte de un proyecto para saneamiento hídrico y aumento de la capacidad de los acueductos.

En el noroccidental estado de Zulia, la siderúrgica brasileña Gerdau opera desde 2007 la acería Sizuca, que produce 300.000 toneladas anuales de acero crudo y 200.000 TM de laminados, y la química Oxiteno tiene allí una planta de tensoactivos, que son insumos para detergentes, cosméticos, pinturas y textiles.

En la misma zona la empresa estatal Corpozulia explota minas de carbón y firmó con la firma brasileña Vale do Rio Doce (CVRD) un convenio de exploración de más minas en la sierra de Perijá, que reivindican como hábitat cuatro etnias indígenas y entre ellas varias comunidades rechazan que prosiga la explotación minera.

Mientras la presencia de Brasil se muestra en grúas y concreto armado, el comercio bilateral florece y, al contrario de lo ocurrido en las últimas décadas del siglo XX, la balanza favorece a ese país, cada vez menos dependiente del petróleo importado y devenido en gran proveedor de los alimentos que consume Venezuela.

En 1999, el comercio bilateral se cifró en 1.511 millones de dólares, de los cuales 974 millones fueron ventas venezolanas. En 2009 las exportaciones brasileñas fueron de 3.610 millones de dólares y sus importaciones desde Venezuela de sólo 581 millones.

"Para 2010 la tendencia se mantendrá, con unos 600 millones de dólares en exportaciones de Venezuela y unos 3.500 millones de Brasil", dijo a IPS el jefe de promoción comercial en la legación brasileña, Carlos Santana.

Los productos que más importa Venezuela son carne vacuna, de pollo, azúcar, teléfonos celulares, neumáticos y partes para automóviles, aceite de soja, café y leche. Los que Brasil más compra son insumos para petroquímica, coque, hulla y electricidad (31,5 millones de dólares en 2009), a través de un tendido desde las represas del Caroní.

Pero no todo discurre siempre sobre rieles. La crisis global desatada en Estados Unidos en 2008 llevó a la petroquímica Braskem a reformular Propilsur, una planta para producir 450 millones de toneladas anuales de polipropileno que se construye en el oriente venezolano, y en la que el gigante brasileño ya no invertirá 1.000 sino 500 millones de dólares.

De su lado, la corporación estatal Petróleos de Venezuela se ha visto en apuros para aportar el 40 por ciento que le corresponde en el proyecto de refinería "Abreu e Lima", en el nordeste brasileño, de un costo estimado en 4.000 millones de dólares y que podría refinar diariamente 230.000 barriles de petróleo, principalmente venezolano.

Su contraparte, Petrobras, que ha captado en mercados internacionales unos 70.000 millones de dólares para sus planes de expansión y desarrolla sola los trabajos de construcción de la refinería, desde 2009.

En Venezuela "hay unos 36 proyectos que involucran a empresas brasileñas que están en stand-by o espera de mejores condiciones, como fluidez en los recursos o que este país ingrese al Mercosur (Mercado Común del Sur), creado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay)", sostuvo Portela.

El ingreso al Mercosur como miembro pleno, detenido a la espera de que lo apruebe el parlamento paraguayo, "simplificaría los procesos aduaneros para más comercio y daría mayor seguridad jurídica, por lo que más empresas brasileñas vendrían", añadió Portela.


(*) Periodista. Venezuela
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Rabia mal dirigida

Por Noam Chomsky (*)

Aquel radical incorregible de siglo XVIII, Adam Smith, refiriéndose a Inglaterra, diría que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad (por esos días los mercaderes e industriales), y estos se aseguraban de que las políticas del gobierno se atuvieran religiosamente a sus intereses, por penoso" que fuera el impacto sobre la población inglesa o peor, sobre las víctimas de la "salvaje injusticia de los europeos" en otros países.

Nunca antes había sido testigo del grado de irritación, suspicacia y desencanto como al que nos enfrentamos en los EE. UU por las elecciones de mitad de mandato. Desde que los demócratas llegaran al poder, han tenido que vérselas con nuestro monumental mosqueo por la situación socioeconómica y política en la que estamos.

En una encuesta de la empresa Rasmussen Records del pasado mes, más de la mitad de la ciudadanía americana asegura ver con buenos ojos el movimiento Tea Party: este es el espíritu del desencanto.

Los motivos de queja son legítimos. En los últimos 30 años, los salarios reales de la mayoría de la población se estancaron o disminuyeron, mientras que la inseguridad laboral y la carga de trabajo seguirían en aumento, lo mismo que la deuda.Se ha acumulado riqueza, pero sólo en unos cuantos bolsillos, provocando desigualdades sin precedente alguno.

Estas son las consecuencias derivadas de la financiarización de la economía que viene produciéndose desde los años 70, y el correspondiente abandono de la producción doméstica. Avivando el proceso, la manía desregulatoria favorecida por Wall Street y apoyada por economistas fascinados por los mitos de la eficiencia del mercado.

El público advierte que los banqueros, responsables en buena parte de la crisis financiera, y a los que hubo que salvar de la bancarrota, se encuentran disfrutando de beneficios récord y suculentas bonificaciones, y mientras, las cifras de desempleo continúan en el 10 por ciento.La industria se halla a niveles de la Gran Depresión:uno de cada seis trabajadores en paro, y con la pinta de que los buenos trabajos no van a volver.

La gente, y con razón, quiere respuestas, y no se las da nadie, exceptuando unas pocas voces que cuentan historias con cierta coherencia interna: eso es, en caso de que uno deje la incredulidad en suspenso y se adentre en su mundo de disparate y engaño.

Pero ridiculizar las travesuras del Tea Party no es lo más acertado. Sería mucho más apropiado intentar comprender qué es lo que subyace tras el encanto del popular movimiento, y preguntarnos a nosotros mismos por qué una serie de personas justamente cabreadas están siendo movilizadas por la extrema derecha y no por el tipo de activismo constructivo que surgiera en tiempos de la Depresión, tipo CIO (el Congreso de las Organizaciones Industriales).

En estos momentos, lo que oyen los simpatizantes del Tea Party es que toda institución (gobierno, corporaciones y cuerpos profesionales) está podrida, y que nada funciona.

Entre el desempleo y los embargos, los Demócratas no tienen tiempo para denunciar las políticas que condujeron al desastre. Puede que el Presidente Ronald Reagan y sus sucesores Republicanos hayan sido los grandes culpables, pero estas políticas ya despuntaron con el Presidente Jimmy Carter, y se intensificaron con el Presidente Bill Clinton. Durante las elecciones presidenciales, el electorado principal de Barack Obama serían las instituciones financieras, que afianzaron su primacía sobre la economía en las últimas décadas.

Aquel radical incorregible de siglo XVIII, Adam Smith, refiriéndose a Inglaterra, diría que los principales arquitectos del poder eran los dueños de la sociedad (por esos días los mercaderes e industriales), y estos se aseguraban de que las políticas del gobierno se atuvieran religiosamente a sus intereses, por penoso" que fuera el impacto sobre la población inglesa o peor, sobre las víctimas de la "salvaje injusticia de los europeos" en otros países.

Una versión más moderna y sofisticada de la máxima de Smith es la teoría de inversión en partidos políticos del economista político Thomas Ferguson, que considera las elecciones como eventos en los que grupos de inversores se unen para poder controlar el estado, seleccionando para ello los arquitectos de aquellas políticas que sirvan a sus intereses.

La teoría de Ferguson resulta útil para predecir las estrategias políticas para largos periodos de tiempo. Esto no es ninguna sorpresa. Las concentraciones de poder económico buscarán de manera natural extender su influencia sobre cualquier proceso político. Lo que ocurre es que, en los EE. UU, esta dinámica es extrema

Y aún así, puede argumentarse que los derroches empresariales tienen una defensa válida frente a las acusaciones de avaricia y desprecio por el bien común. Su tarea es maximizar las ganancias y la tajada de mercado; de hecho, ese es su deber legal. De no cumplir con esa obligación, serían reemplazados por alguien que lo hiciera. También ignoran el riesgo sistemático: la posibilidad de que sus transacciones perjudiquen la economía en su conjunto. Ese tipo de externalidades no es de su incumbencia, y no porque sean mala gente, sino por razones de tipo institucional.

Cuando la burbuja estalla, los que tomaron los riesgos corren al refugio del Estado niñera. La operaciones rescate, una especie de póliza de seguro gubernamental, es uno de los perversos incentivos que magnifican las ineficiencias del mercado.

Cada vez está más extendida la idea de que nuestro sistema financiero recorre un ciclo catastrófico", escribieron los economistas Peter Boone y Simon Johnson en el Financial Times de enero. Cada vez que sucumbe, confiamos en que sea rescatado por las políticas fiscales y el dinero fácil. Este tipo de reacción muestra al sector financiero que: puede hacer grandes apuestas, por las que será generosamente recompensado, sin tener que preocuparse de los costes que ocasione, porque será el contribuyente el que los acabe pagando a través de rescates y otros mecanismos, y como consecuencia, el sistema financiero resucita otra vez, para apostar de nuevo y volver a caer .

El día del juicio final es una metáfora que también se aplica fuera del mundo financiero. El Instituto del Petróleo Americano, respaldado por la Cámara de Comercio y otros grupos de presión, ha intensificado sus esfuerzos para persuadir al público de que abandone su preocupación por el calentamiento global provocado por el hombre, y según muestran las encuestas, con bastante éxito. Entre los candidatos republicanos al Congreso en las elecciones de 2010, prácticamente todo el mundo rechaza la idea del calentamiento global.

Los ejecutivos responsables de la propaganda saben de sobra que el calentamiento global es verídico, y nuestro futuro, incierto. Pero la suerte de las especies es una externalización que los ejecutivos tienen que ignorar, por cuanto lo que se impone es el sistema de mercado. Y esta vez el público no podrá salir al rescate cuando finalmente se desate el peor de los escenarios posibles.

Tomando prestadas las palabras de Fritz Stern, el distinguido estudioso de la historia alemana: tengo edad suficiente como para acordarme de aquellos días escalofriantes y amenazadores en los que los alemanes descendieron de la decencia al barbarismo Nazi . En un artículo de 2005, Stern indica que tiene el futuro de los Estados Unidos en mente cuando repasa un proceso histórico en el que el resentimiento en contra de un mundo secular desencantado encontrara la liberación en el éxtasis del escape de la razón".

El mundo es demasiado complejo para que la historia se repita, pero de todos modos, hay lecciones de las que acordarse cuando registremos las consecuencias de otro ciclo electoral. No es pequeña la tarea a la que habrá de enfrentarse el que desee presentar una alternativa a la indignación y la furia descarriada, que ayude a organizar a los no pocos descontentos y sepa liderar el camino hacia un futuro más prospero.


(*) Es el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial. Es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge. Su libro más reciente es Hopes and Prospects. Estados Unidos.
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Hacia la Tercera República italiana

Por Gorka Larrabeiti (*)

1. La rebelión de los esclavos de Estado.
Después de pasar 17 días a 35 metros de altura, Arun, paquistaní estudiante, Sajad, licenciado con un máster en lenguas, Rachid, marroquí, y Jimi, egipcio técnico informático, cuatro de los seis inmigrantes que se habían subido a una grúa en Brescia, se bajaron finalmente. Protestaban porque, después de haber pagado 500 euros para obtener la regularización de su estancia en Italia, aún no la habían conseguido, igual que otros 11.000 trabajadores que vieron sus solicitudes denegadas. Singh, un indio, que bajó de la grúa voluntariamente, ha sido condenado a seis meses por delito de clandestinidad; él y Papa, un senegalés de 25 años, habían descendido varios días antes. Durante los días en que ocurrió la protesta, muchas organizaciones políticas, sindicales y humanitarias se reunieron pacíficamente bajo la grúa. La policía cargó por orden del vicegobernador. Hubo seis detenidos y doce inmigrantes expulsados. Las primeras palabras de ayer de Arun después de salir de la comisaría estuvieron dedicadas a "sus hermanos egipcios, expulsados a su país aunque tenían recibos del Ministerio del Interior. Una cosa vergonzosa. Esto no es una democracia".

Mientras tanto, en Milán, cinco inmigrantes (tres egipcios, un argentino y un marroquí), que imitaron el gesto de los seis inmigrantes de Brescia, continúan con su protesta en lo alto de la torre de la antigua fábrica Carlo Erba. En una carta que difundieron el 5 de noviembre decían: "Estamos cansados de que nos traten como a bestias, que nos exploten en los puestos de trabajo con salarios más bajos que los de nuestros compañeros, que nos den los trabajos más duros y los menos cualificados aunque tengamos licenciaturas o profesionalidad alta. Estamos cansados de que nos miren siempre mal cuando vamos caminando por la calle o cuando estamos charlando en las plazas, como si fuésemos todos delincuentes". Piden una regularización para todos. "Nos exprimen cuando al Estado le conviene hacer caja, pero sin darnos nada a cambio, ni siquiera la dignidad de que se nos reconozca como personas y no como 'extranjeros'. Por ello decimos basta ya, pedimos que se nos trate con el mismo respeto con que se trata a quienes trabajan, pagan impuestos, contribuyen a la riqueza del país y al bienestar de Italia. Pedimos que se conceda el permiso de residencia a todos los que participaron en la regularización, cuya función era "sanear todas las irregularidades anteriores, incluidos quienes sufren el delito de 'clandestinidad'".
Los inmigrantes que solicitaron la regularización se sienten estafados por el Estado. Hay quien dice que esos 500 euros que pagaron al Estado para regularizar su situación, para no ser clandestinos, no son sino una tasa de esclavitud.


2. Escorias de la 2ª República.

En los días en que el Presidente del Consejo de Ministros italiano andaba ocupado llamando a la Comisaría para interesarse por una menor de edad detenida que era, según él, la nieta del Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, aconteció de todo: se inundaron 170 pueblos en la región del Véneto, una desgracia fruto de 20 años de descuido de las cuestiones ambientales; las calles de Nápoles volvían a estar llenas de basura, en los vertederos de la provincia ya no cabía más y los ciudadanos de Terzigno, Giuliano y otros municipios se lanzaban a una batalla cruda de varios días contra las Fuerzas del Orden. El milagro de Berlusconi, que decía haber resuelto la emergencia basura, se revelaba como pesadilla. Entonces, se derrumbó la Escuela de Gladiadores de Pompeya, patrimonio de la Humanidad. Y los afectados por el terremoto de L'Aquila, otro de los "milagros" del Presidente del Consejo de Ministros italiano, le abuchearon: "Nosotros, escombros; tú, 'bunga-bunga'".

En esos últimos días de la 2ª República italiana se derrumbaban uno a uno los pilares que sostienen el poder en Italia. La Patronal acusó al gobierno de parálisis; la Conferencia Episcopal Italiana avisó al gobierno de que "no bastaba con seguir a flote" sino que "había que mirar adelante" porque había peligro de que el país se divida en Norte y Sur; el periódico Libero, uno de los alfiles del berlusconismo, titulaba a toda página "Atentos: se viene abajo todo"; el director del periódico Il Giornale, propiedad del hermano del Presidente del Consejo de Ministros, se permitía criticar a Berlusconi por sus escándalos sexuales; y el Gobernador del Banco de Italia apuntillaba: "No es posible futuro ni crecimiento algunos en un país que no estabiliza a los precarios, no invierte en los jóvenes e impide toda movilidad social".
Anteayer los ministros seguidores de Gianfranco Fini presentaron su dimisión. Berlusconi está más solo que nunca. Pero sigue siendo el 14º hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Y sigue controlando los medios de comunicación.

3. El nacimiento de la 3ª República.

Reflexionaba Michele Prospero en Il Manifesto (14-11-2010) de la siguente manera: ¿cuáles son las fuerzas sociales que han desencadenado la crisis sistémica del berlusconismo? Las mismas -decía Prospero- que intentaron una solución modernizadora para la 1ª República, la república de los partidos; a saber: "la gran empresa y las finanzas, algunas partes de la clase política, ciertos sectores de las altas jerarquía del mundo católico, los delicados compartimentos técnicos de la administración y el Banco central y los grandes medios de comunicación".
Esos grandes poderes ven una degradación de la res publica muy peligrosa. Beneficiando la fortaleza de una burguesía individualista, sin escrúpulos ni sentido del Estado, el berlusconismo ha generado un peligro de quiebra territorial del país, un peligro de quiebra económica y un peligro de quiebra social. Norte y Sur, ricos estratosféricos y pobres de subsuelo, ciudadanos y clandestinos, trabajadores con derechos y precarios, propietarios y esclavos. Se está cimentando una nueva República. En los manifiestos de Fini abundan palabras como "ética", "mérito", "respeto", "decoro", "interés público" o "bien común". Termina la Guerra Civil Fría. Termina el anticomunismo propagandístico. Pero está claro que si los actores que la representan y la dirigen son los de siempre no se empezará a construirla pensando en los intereses de los más débiles. La primera muestra de su verdadera cara se verá en la próxima Ley de Presupuestos Generales del Estado. A juzgar por el programa de rearme por valor de 1000 millones de euros, aprobado estos días con el silencio de la oposición, más los recortes en Sanidad, Educación o Cultura, la revolución de Fini no será copernicana.

4. Italia como Leonia.

Italia está harta de basura mediática, de escombros culturales, de deshonra y vergüenza ajena. La cantidad y rapidez con que produce y acumula desechos en esta periodo acelerado de su historia recuerda a la de Leonia, una de Las ciudades invisibles descritas por Italo Calvino. Se trata de una ciudad continua que "se rehace a sí misma todos los días", cuya opulencia "se mide por las cosas que cada día se tiran para dar paso a las nuevas". "Cuantas más cosas expele Leonia, más acumula". "Renovándose cada día, la ciudad se conserva toda a sí misma en la única forma definitiva: la de los desperdicios de ayer que se amontonan sobre los desperdicios de anteayer y de todos sus días y años y lustros". Es de ayer la noticia de la absolución de los cinco imputados por la matanza del 28 de mayo de 1974 en Piazza della Loggia (Brescia). Murieron ocho personas y hubo cien heridos. Se amontonan las sentencias de absolución de todas las masacres de la estrategia de la tensión. El presente de Italia se sostiene sobre estratos de trágicos residuos históricos. Tal vez por ello Fini haya recurrido a la idea de futuro como mito impulsor de confianza y convivencia ciudadanas.

El 14 de diciembre el Gobierno de Silvio Berlusconi se someterá a dos mociones, una de confianza en el Senado y otra de censura en el Congreso, que determinarán el futuro del Ejecutivo. Vuelve a la memoria el final del cuento citado de Calvino: "Ya en las ciudades vecinas están listos los rodillos compresores para nivelar el suelo, extenderse en el nuevo territorio, agrandarse, alejar los nuevos basurales".


(*) Escritor y traductor vasco
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jueves, 18 de noviembre de 2010

El conflicto fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua

La situación política en América Latina dista mucho de ser todo lo estable que se ventila en lso medios de comunicación de la región. En aproximadamente un año se han producido en la región varios conflictos que  podrían ser enmarcados en la siguiente clasificación:

a) La crisis institucional de Honduras, que dividió políticamente al continente y que recién ahora se va superando;

b) El recrudecimiento de conflicto entre Colombia y Venezuela -país sudamericano pero caribeño-, que tuvo lugar en el final del gobierno de Uribe y que ha cerrado ahora su sucesor Santos;

c) La crisis de seguridad que sufrió Jamaica con las revueltas violentas que tuvieron lugar para impedir la extradición de un jefe narco;

d) La llegada a la Presidencia en Guyana de un ex golpista, condenado en ausencia en Holanda por tráfico de drogas este mismo año;

e) La crítica situación que vive Haití cuando siete años después del terremoto, casi dos millones de personas todavía no tienen casa, una epidemia de cólera -que pude extenderse en la región- ha provocado casi un millar de muertes, han tenido lugar revueltas violentas contra los cascos azules por ello y las próximas elecciones presidenciales se realizan en un contexto político muy incierto; y

f) El conflicto limítrofe surgido entre Costa Rica y Nicaragua, que ha implicado el despliegue de tropas en la frontera.  

Este último conflicto evidencia que pese a la globalización económica, la integración regional y la generalización de la democracia, los viejos diferendos fronterizos siguen siendo fuente de conflicto. Un fallo de la Corte Internacional de la Haya de hace 15 meses parecía haber puesto fin definitivamente al conflicto por la navegación del un río fronterizo (San Juan) y la posesión de una isla de 156 kilómetros cuadrados (Calero). El problema escaló ahora desde el 21 de octubre y ambos países desplegaron tropas en la frontera. En el caso de Costa Rica (uno de los dos países de América Latina que, junto con Panamá, no tiene Fuerzas Armadas), movilizó policías. En ambos países ha surgido una ola nacionalista, que incluso ha endurecido la retórica de los cancilleres. Los dos países integran la Comunidad de Estados Centro-Americanos y también el Mercado Común regional, que tiene un TLC con EEUU y otro con Europa. Al problema nacionalista se agrega el ideológico. La Presidente costarricense (Chinchilla), que lleva solo seis meses en el poder, puede ser definida como de centro-derecha y ha firmado un acuerdo para el uso de sus instalaciones por parte de fuerzas de los EEUU. A su vez, el Presidente nicaragüense (Ortega) ha llevado su país al ALBA y es el aliado más firme de Chávez en América Central.  

La OEA ha intervenido en el diferendo, pero hasta ahora con poco resultado. Su Secretario General (Insulza) se trasladó a ambos países, hablando con los dos presidentes pero sin lograr un acuerdo. El 13 de noviembre el Consejo Permanente de esta organización aprobó una resolución que invita a los dos países a iniciar en forma simultánea y sin dilación el diálogo, exhortó a Nicaragua a retirar sus tropas y pidió instalar una comisión binacional en el lugar. Es la primera resolución adoptada por mayoría y no por consenso en décadas. La resolución fue aprobada por 22 votos a favor, 2 en contra (Venezuela y Nicaragua) y tres abstenciones (Ecuador, Bolivia y Guyana). Fue evidente la solidaridad política que mostraron con la posición nicaragüense la mayoría de los países del ALBA. Nicaragua rechazó tajantemente la resolución y su canciller (Santos) mencionó la posibilidad de abandonar la OEA, reclamando que se reúnan los cancilleres o incluso los presidentes de los países que la integran. Por su parte, el canciller costarricense (Castro) celebró la resolución como un triunfo de la paz y el derecho. Antes de la resolución, Costa Rica había anticipado que si la OEA no resolvía el conflicto, lo llevaría ante el Consejo de Seguridad de la UN. Para la organización interamericana, que ha venido perdiendo peso e influencia en las últimas crisis regionales, hubiera sido un golpe muy duro. Costa Rica denunció a Nicaragua por daño ambiental en la isla Calero ante un organismo intergubernamental (RAMSAR), el viernes 19 llega una nueva misión de la OEA y podrían ser convocados los cancilleres para el 29 o 30 de noviembre. 

El conflicto entre Costa Rica y Nicaragua es el primero de límites entre dos países, en el cual Google juega un rol importante. El 5 de noviembre, ante un reclamo del gobierno costarricense, dicha empresa debió reconocer que su servicio de mapas estaba equivocado, lo que fue considerado un éxito diplomático por Costa Rica. Por su parte, el canciller nicaragüense escribía a Google para pedirle que dejara la frontera donde la tenía. Los comentarios de los usuarios de Internet de los dos países -en algunos casos reproducidos por los medios de comunicación de masas- también jugaron un papel para incrementar la tensión entre los dos países. El líder sandinista Edén Pastora tiene un rol en este conflicto, porque el gobierno de Nicaragua le encargó el dragado del río San Juan que desató la crisis, y que comenzó a realizar con maquinaria adquirida por el gobierno de Venezuela. A ello se agrega el riesgo de xenofobia, dado que 300.000 nicaragüenses emigraron hacia Costa Rica en los últimos años en busca de trabajo. Este país y Panamá son los dos países de mayor ingreso per cápita en América Central, mientras que Nicaragua tiene el más bajo. La cuestión militar también juega un rol. Aunque Costa Rica no tiene Fuerzas Armadas, su ministro de Seguridad (Tijerino) dio a conocer por los medios de comunicación que los nicaragüenses saldrán de la zona en conflicto por la razón o por la fuerza. Como burla, el gobierno nicaragüense se refirió a las tropas de las fuerzas armadas costarricenses, que son inexistentes desde 1948 por disposición constitucional. Ortega busca su reelección y está muy enfrentado con la oposición, que ahora se ve obligada a cerrar filas con el gobierno; en el caso de Chinchilla, que recién comienza su gobierno, la oposición también ha salido a respaldarla. 

En cuanto a la relación de fuerzas en el plano militar, no es tan desfavorable para Costa Rica como en principio parece. Según el Balance Militar del Instituto de Estudios Estratégicos de Londres de este año, Nicaragua tiene 12.000 hombres en sus Fuerzas Armadas, con una población de 5,8 millones. Están 10.000 en el Ejército 1.200 en la Fuerza Aérea y 800 en la Marina. El gasto total en defensa que le asigna esta fuente es de sólo 40 millones de dólares. Costa Rica, con un a población de 4,2 millones, si bien no tiene Fuerzas Armadas, sus fuerzas de seguridad, cuentan con 10.000 hombres y se invierte en ellas 180 millones de dólares al año, cifra muy superior a la que gasta Nicaragua en Defensa. Cuenta con 4.500 en la Guardia Nacional, 2.500 en la Policía Fronteriza, 400 en la Guardia Costera y 1200 en la Unidad de Vigilancia Aérea. Si bien esta fuente no suma a Nicaragua los efectivos de las fuerzas de seguridad, sumándolos a los militares, se acercan a los 20.000 hombres y entonces duplican los efectivos costarricenses. Si bien Nicaragua tiene armamentos mucho más poderosos, el bajo nivel de gasto implica muy poco mantenimiento con lo cual la mayoría de sus blindados y el material de vuelo estarían fuera de servicio y lo mismo sucedería con misiles de corto alcance adquiridos en Rusia en la primera etapa sandinista.    

En conclusión: el conflicto entre Costa Rica y Nicaragua muestra que en América Central y Caribe hay mayores tensiones que en América del Sur; se evidencia así que pese a la globalización económica, la extensión de la democracia y la integración política y económica, los conflictos de fronteras pueden seguir enfrentando a los países; la OEA ha intervenido en el conflicto, pero hasta ahora con poco resultado, al rechazar Nicaragua la Resolución que dispone que retire las tropas desplegadas en la zona, este ha sido el primer conflicto de fronteras entre dos países en el cual los mapas de Google han jugado un papel en los reclamos diplomáticos y en cuanto a la relación de fuerzas en el plano militar, si bien es favorable a Nicaragua, no lo es tanto al analizar el gasto y el mantenimiento y funcionamiento de sus sistemas de armas.

Semana política


Síntesis GALMA


18 de noviembre, 2010
 
¡Hola!  Adjuntamos los sucesos más interesantes de esta semana.

  1. Presupuesto 2011: la simulación.     
  2. La negociación y la formación de líderes.    
  3. Las reglas de operación: la discusión presupuestaria continua


Presupuesto 2011: la simulación. La aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es hoy un ejercicio de simulación donde, se dice, se corrige el rumbo de la nación y se enmienda la plana al Gobierno Federal; también, se defienden los intereses del país, se acusan los excesos ajenos y se busca ponerle candados al gasto del adversario –hasta donde los excesos propios permitan lanzar la primera piedra. Al final, todos son ganadores y cumplir con la fecha límite de aprobación se convierte en un acto de responsabilidad digno de felicitarse. Simulación a todo nivel. Lo cierto es que el PEF se ha incrementado en los últimos años hasta representar casi una cuarta parte del total de lo que el país produce, sin embargo, lo que se pone a discusión de los diputados federales –las ampliaciones– equivale a menos del 3% del total del PEF para 2011. En el discurso los legisladores argumentan negociar y minar el ejercicio del gasto de sus contrincantes políticos en respuesta a los intereses de los ciudadanos. En la realidad lo que se defiende en la negociación de la ampliación del PEF son los intereses de los diversos grupos que mantienen con alfileres las delicadas alianzas que, se cree, dan gobernabilidad al país, o bien, a la vida interna de cada partido. Los gobernadores de los partidos de oposición –que buscan incidir en elecciones locales y federales en los próximos años– dicen necesitar más carreteras que el resto del país. La agricultura parece necesitar más subsidios, pues abarca casi una décima parte del total del presupuesto aprobado para 2011. Este último rubro inclusive suma más que el destinado a la educación (que obtiene alrededor del 6.7% del total presupuestado), área que en el discurso las distintas fuerzas políticas asumen como prioritaria. Si la discusión presupuestaría de cada país refleja sus prioridades, el proceso y los números demuestran que para México la prioridad está en mantener los arreglos internos que conducen a ganar elecciones, más que a crear condiciones para generar certidumbre y oportunidades de desarrollo. Mientras tanto, los diversos grupos políticos que negocian el presupuesto se vanaglorian de las ganancias obtenidas y se autocomplacen con elogios..

La negociación y la formación de líderes. La negociación del PEF proveyó de una ventana para observar de cerca el desempeño de varios de los personajes que aspiran, abierta o soterradamente, a puestos de mayor responsabilidad y, por ende, el de sus partidos. Todos y cada uno de los participantes en el proceso declaró victoria, por supuesto. Después de todo, la negociación del presupuesto de egresos es un juego en el que incluso quienes obtuvieron menos de lo que querían, permite y exige de los perdedores que acepten graciosamente la derrota —arguyendo que el resultado final es siempre una victoria de la democracia y el diálogo. Sin embargo, en esta negociación se desinflaron muchos supuestos liderazgos construidos a base de relaciones públicas y manejo de medios, pero también se consolidaron otros que ya estaban en el radar y aparecieron, incluso, nuevos. Y es que si bien la negociación parlamentaria es probablemente una de las tareas más complejas en un régimen democrático, no basta con la amenaza o la imagen, es necesario forjar acuerdos o batirse. El cabildeo, la negociación, la toma y entrega de posiciones, tiene menos que ver con un sentido puro y etéreo de la política, y mucho más con la operación cotidiana y la capacidad para impulsar una agenda que, en principio, debería esperarse como mínimo de un líder político. Los líderes parlamentarios que, en el papel, aspiran a la Presidencia de la República y sin embargo se mantuvieron al margen de las negociaciones para no afectar su imagen, lo mismo que quienes no pudieron alcanzar un solo acuerdo relevante, revelaron que en realidad no tienen las capacidades para hacerle frente a mayores retos. De la misma forma, los gobernadores y legisladores que resolvieron conflictos de última hora al interior de su propio partido, y los funcionarios que lograron preservar la mayor parte de la propuesta original del Ejecutivo han demostrado que están para mayores cosas.
 
Las reglas de operación: la discusión presupuestaria continua.
La aprobación del PEF representa la conclusión de la segunda etapa de la discusión y negociación del paquete fiscal. Sin embargo, queda pendiente acordar las reglas de operación de los programas federales. Estas reglas determinarán los requisitos y supuestos bajo los cuales los recursos destinados al ramo 33 podrán ser gastados. Lo anterior no es un tema menor si se toma en cuenta que, este año, se destinó el 49% del gasto federalizado sólo a este ramo. Las reglas de operación deben entenderse como controles de gasto de los fondos federalizados. Cuando el diseño de estas reglas es débil y permisivo, los gobiernos locales encuentran amplios espacios de discrecionalidad para utilizar los recursos federalizados. Y el resultado esperado no puede ser otro que un gasto público local no controlado, poco claro y discrecional. Es por ello que, en los últimos años, el diseño de las reglas de operación ha representado un punto de disputa entre el Gobierno Federal, la oposición y los gobernadores. Por ejemplo, durante las negociaciones de los dos últimos presupuestos, el PRI –encabezado por el todavía líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC) y ahora Diputado Federal, Cruz López– intentó revocar los candados y los mecanismos de control de las reglas de operación de los programas adscritos al ramo 33. Este año, en vísperas de las elecciones del 2011, estas reglas tienen una especial relevancia, pues serán el factor decisivo entre un gasto público orientado hacia la eficiencia regional o uno de corte político electoral. En cualquier caso, las reglas de operación deberán de estar acordadas a más tardar el 31 de diciembre de este año, por lo que las próximas semanas serán de una ardua discusión y negociación.

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jueves, 11 de noviembre de 2010

El gran juego en clave insular

SENKAKU/DIAOYU/DIAOYUTAI

 
 
NIHON SEINENSHA/AFP/Getty Images

Situación: Al nordeste de Taiwan, en el Mar Oriental de China

Reclamadas por: Japón, China y Taiwan

La disputa: Diaoyu, en chino, significa “plataforma pesquera”, y estos pequeños islotes aparecen en documentos de navegación chinos desde el siglo XV. La reivindicación legal de Japón se remonta a 1895 (aunque algunos documentos afirman que fue anterior), cuando Taiwan y los islotes circundantes pasaron a ser suyos tras la guerra con China. Poco después, Tokio los incorporó formalmente al territorio nipón.

Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, Japón devolvió Taiwan y las islas Paracelso (ver más abajo) a China. Y, como Diaoyu formaba tradicionalmente parte del territorio taiwanes, el gobierno de Taipei cree que tiene derecho a reivindicar las islas. Para complicar aún más las cosas, como Pekín considera que Taiwan pertenece a China, también las reclama. Ahora bien, en 1970, Washington y Tokio firmaron un tratado que devolvía el control de Okinawa a los japoneses y que, a diferencia del firmado al terminar la Segunda Guerra Mundial, hacía mención explícita de Senkaku como parte del territorio nipón. Por eso Japón se apoya en este acuerdo bilateral para hacer su reclamación.

La disputa tendría un interés meramente histórico si no fuera por los grandes depósitos de gas que se cree que existen cerca de las islas.

El conflicto se ha agravado cada vez más; Tokio ha expulsado de la región a barcos de pesca chinos y, en 1990, unos nacionalistas nipones viajaron a la isla para construir un faro. En septiembre de este año, volvió a haber un enfrentamiento cuando el capitán de un barco pesquero chino fue detenido después de chocar con un buque de guerra japonés, un incidente que provocó el peor pulso diplomático entre ambos países de las últimas décadas.

 

DOKDO/TAKESHIMA/ROCAS DE LIANCOURT

 
KIM JAE-MYOUNG/AFP/Getty Images
 

Situación: En el Mar de Japón, a unos 190 kilómetros al este de la costa de Corea

Reclamadas por: Corea del Sur y Japón

La disputa: Las Rocas de Liancourt es el nombre que los occidentales dan a un grupo de islotes volcánicos denominados Dokdo, “Islas solitarias”, en coreano, y Takeshima, “Islas de bambú”, en japonés. No hay más que dos residentes permanentes en ellas: un viejo pescador coreano y su esposa, cuya presencia es, para el gobierno de Tokio, una “ocupación ilegal”. Sin embargo, la importancia simbólica de Liancourt y su potencial riqueza energética han convertido las islas en una zona caliente en las relaciones entre Tokio y Seúl desde hace más de medio siglo.

Las islas formaban parte del territorio coreano que se anexionaron las fuerzas japonesas durante su conquista de la península de Corea en 1905. Japón perdió la península tras la Segunda Guerra Mundial y, en los 50, Seúl estableció patrullas del servicio de guardacostas alrededor de las islas como símbolo de propiedad. En los últimos años han aumentado las confrontaciones entre las fuerzas aéreas y navales de los dos países, aunque nunca han llegado a lanzarse disparos. Hasta ahora, Tokio ha rechazado en repetidas ocasiones la propuesta que le hizo Seúl hace 60 años, de remitir la cuestión a la Corte Internacional de Justicia para que dicte una resolución.

Las pasiones nacionalistas que suscitan las islas pueden llegar a extremos. En 2005, cuando la prefectura japonesa de Shimane proclamó como día festivo el “Día de Takeshima”, una madre surcoreana y su hijo se cortaron los dedos en señal de protesta ante la embajada nipona en Seúl.

 

LAS KURILES

     
 
 
MIKHAIL KLIMENTYEV/AFP/Getty Images

Situación: Se extienden desde la Isla japonesa de Hokkaido hasta la península rusa de Kamchatka

Reclamadas por: Rusia y Japón

La disputa: Más de cincuenta años después de que terminase la Segunda Guerra Mundial, Japón y Rusia no han firmado todavía un tratado de paz, y el obstáculo son las cuatro islas meridionales de las Kuriles, que Tokio considera sus “territorios del norte”. Rusia y China llevan luchando por ellas desde el siglo XVIII, cuando los tramperos y los pescadores empezaron a explorar la región. En 1875, Moscú aceptó entregar las Kuriles a Japón a cambio de controlar la isla de Sakhalin, mucho mayor y que está más próxima a la tierra firme rusa.

Pero Japón recuperó el control de la mitad de Sakhalin durante la guerra rusojaponesa de 1904, y Moscú afirma que eso anula el acuerdo original. En el tratado de San Francisco que Japón firmó con los Aliados en 1951, Tokio renunció a las Kuriles. Pero en el documento se negó a reconocer que fueran soviéticas, y los negociadores de Stalin abandonaron la conferencia. El acuerdo internacional no impidió que los rusos se hicieran con el control de las islas y se calcula que expulsaron a unos 17.000 japoneses tras invadirlas. El Kremlin ha hecho campañas para que se trasladaran a vivir allí sus ciudadanos por su riqueza pesquera y mineral, y hoy viven en las islas casi 17.000 personas, entre rusos e indígenas. La propiedad de las Kuriles sigue sin resolverse.

Las tensiones volvieron a encenderse recientemente cuando el presidente ruso, Dmitri Medvédev, visitó las islas y el Gobierno nipón retiró a su embajador en Moscú en señal de protesta.

 

LAS ISLAS PARACELSO

 
Nlann/Flickr
 

Situación: Más o menos equidistantes de Vietnam y China en el Mar del Sur de China

Reclamadas por: China y Vietnam

La disputa: Esta cadena de alrededor de 30 islotes y arrecifes en el mar de Sur de China es uno de los mayores motivos de contención entre los dos viejos aliados de la guerra fría. Existen pruebas de la presencia china en las islas que se remontan al siglo VIII, en la época de la dinastía Tan, aunque hoy no hay en ellas más que personal militar. En 1887, Francia reivindicó la incorporación de los islotes a la Indochina francesa pese a las protestas de Pekín.

En 1956, con apoyo del gobierno comunista de Vietnam del Norte, China proclamó su soberanía sobre las Paracelso, aunque sirvió de poco, porque el gobierno survietnamita siguió manteniendo una pequeña presencia militar en ellas. La situación estalló durante la “Batalla de las Paracelso” de 1974, cuando Vietnam del Sur envió buques de guerra para expulsar al Ejército chino de la zona. Las fuerzas chinas, que contaban con el respaldo de los norvietnamitas, rechazaron con facilidad a los del Sur y consolidaron el control de Pekín sobre las islas, pero Vietnam mantiene la disputa diplomática.

En el último año, las autoridades de Pekín han arrestado varias veces a pescadores vietnamitas en las proximidades de las islas, con las consiguientes protestas de Hanoi.

 

LAS ISLAS SPRATLY

     
 
 
ROMEO GACAD/AFP/Getty Images

Situación: En el Mar del Sur de China, aproximadamente a dos tercios de distancia de Vietnam en dirección a Filipinas

Reclamadas por: China, Filipinas, Vietnam, Taiwan, Malaisia, Indonesia y Brunei

La disputa: Sería casi más fácil enumerar los países del este de Asia que no reivindican esta cadena de alrededor de 100 islotes, arrecifes y montículos marinos. La rivalidad por ellas y las aguas circundantes comenzó en los años 30, cuando se descubrieron los abundantes recursos de la región en gas, petróleo y pesca. Desde los 50 se han desarrollado en la zona 19 yacimientos petrolíferos y cuatro de gas.

Las reivindicaciones de las diversas partes son diferentes; China es la única que se atreve a reclamar todas las islas (basándose en documentos de navegación de la dinastía Han que se remontan al 110 d. C.). Los japoneses se apoderaron de las Spratly durante la Segunda Guerra Mundial, pero hoy Tokio no tiene ninguna pretensión al respecto. Las islas no tienen habitantes civiles, aunque China, Vietnam y Filipinas poseen tropas estacionadas allí que controlan. La disputa ha degenerado a veces en violencia: en 1998, durante un enfrentamiento entre buques de las marinas china y nipona por un arrecife, murieron más de 70 marineros.

Una resolución conjunta de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático en 1992 comprometió a las partes a intentar resolver las disputas de forma pacífica, pero muchos países siguen acusando a Pekín de emplear su poderío militar para consolidar el dominio de toda la cadena de islas.

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El G20 se lo juega todo

Por Richard Youngs.

¿Cuál será el papel de este foro internacional tras la crisis? Es un debate que no debería postergarse más. He aquí algunos consejos para que el G-20 evite perder relevancia y logre aumentar su letigimidad.

Las discrepancias están convirtiéndose en algo habitual antes de las cumbres del G-20. La reunión del año pasado en Toronto estuvo dominada por las diferencias de opinión sobre “más estímulos o reducción”. Este asunto desvió la atención del debate sobre el papel mundial  de este foro a largo plazo. Ahora está ocurriendo algo similar en vísperas de la cumbre del G-20 que se celebrará el 11 y 12 de noviembre en Seúl. Las guerras de divisas que han estallado en las últimas semanas amenazan con vaciar de contenido la agenda minuciosamente elaborada por Corea del Sur para su presidencia del grupo.

Da la impresión de que, en sus reuniones preparatorias, los ministros de hacienda del G-20 han conseguido apartarse del abismo de una guerra de divisas sin cuartel. Pero todavía pueden verse indicios de devaluación competitiva en las intervenciones de muchos gobiernos en los mercados. En algunos Estados se rumorea que están instaurándose controles del capital. Y es preocupante que, según parece, países como Brasil e India estén perdiendo la paciencia con el G-20.

Las dramáticas escaramuzas de las últimas semanas por las divisas han desviado la atención de otros problemas importantes. Todavía no se han llevado del todo a la práctica las nuevas reglas financieras acordadas el año pasado por los líderes mundiales. El interés por la propuesta coreana de una red de seguridad financiera global para evitar crisis futuras ha disminuido. Corea del Sur ha intentado presionar para que el G-20 adopte un papel en el desarrollo internacional, pero no parece probable que el organismo ayude a revocar los grandes recortes en la financiación de la ayuda.  El fantasma del proteccionismo comercial es mucho mayor hoy que hace dos años, pese a las promesas, ya rutinarias, del G-20 de revivir la ronda de Doha de negociaciones comerciales.

Parece posible un avance significativo. Se rumorea que habrá un acuerdo sobre límites para los déficits y los superávits. Pero, aunque eso se haga realidad, existen unas discrepancias fundamentales de base que el G-20 no puede resolver. Los Estados con déficits y los Estados con superávits están de acuerdo en la necesidad de un reequilibrio. Pero cada grupo insiste en que el otro debe hacer más concesiones. Además, no está claro qué mecanismos van a garantizar el cumplimiento de cualquier objetivo cuantitativo.

Casi todo el mundo reconoce que este organismo internacional debe ir más allá de la gestión de la crisis, una función que está desempeñando bien desde finales de 2008. Sin embargo, los pasos para ampliar sus horizontes estratégicos no dejan de retrasarse. Cada vez que surgen nuevas tensiones provocadas por imperativos económicos inmediatos, se desvía la atención del problema estructural de fondo de cuál será el papel del G-20 después de la crisis.

A pesar de las tensiones de mercado que ocupan en la actualidad los titulares, es crucial que la cumbre de Seúl empiece a perfilar una visión a largo plazo para este foro. Los dos problemas más acuciantes son:

Primero, el G-20 debe ampliar su agenda, con un criterio selectivo. Si no intenta vincular los aspectos de la regulación financiera con otros problemas internacionales más generales, corre el riesgo de perder relevancia. Pero tampoco hay que ampliar esa agenda en exceso. La incorporación de nuevas cuestiones no tendría que servir de pretexto para no cumplir los compromisos actuales. Debe proporcionar liderazgo político, estimular el debate y ofrecer nuevas ideas sobre una serie de asuntos relacionados con su mandato esencial de gestión financiera.

Aunque en Seúl se presentará como un gran éxito la reforma de las cuotas de participación y el gobierno del FMI, las instituciones financieras internacionales necesitan cambios mucho más profundos. La incapacidad del G-20 para resolver el atasco del comercio internacional tiene graves repercusiones. Los ministros franceses han rebajado explícitamente la importancia del comercio para su próxima presidencia de turno, que va a centrarse sobre todo en la coordinación del sistema monetario mundial.
                                   
  La propuesta coreana de que el G-20 promueva un desarrollo económico impulsado por las inversiones en los Estados más pobres está muy bien; pero el G-20 debe asegurarse de que la atención estricta al crecimiento no dé al traste con un decenio de avances en el pensamiento sobre el desarrollo ni los esfuerzos para respaldar la buena gobernanza. Las consecuencias económicas del cambio climático son otro tema evidente que necesita la aportación de este foro económico. Las estrategias para abordar todos estos asuntos exigen difíciles soluciones de compromiso y la construcción de coaliciones a las que el G-20 podría muy bien estar en situación de contribuir de manera fundamental.

Un segundo requisito es que el G-20 aumente su legitimidad. Al ser un organismo que se autoelige de forma arbitraria, está claro que no es, en absoluto, el tipo ideal de institución multilateral. Ahora bien, si va a seguir existiendo, al menos sus líderes deben tratar de disminuir las tensiones entre el G-20 y la agenda general de cooperación multilateral democratizadora. Estaría bien que existiera algún tipo de sistema de circunscripciones electorales por regiones. Es preciso que haya más esfuerzos estructurales para vincular el G-20 con los organismos de la ONU. Además, debe ser más transparente y comprometer más a los agentes cívicos y al sector empresarial. Quizá parezcan cuestiones relativamente poco importantes en plena guerra de divisas; pero la experiencia nos enseña que cuando más necesitan los organismos internacionales tener su credibilidad y su legitimidad bien asentadas es precisamente cuando la situación es más apurada.

Hay que encontrar el equilibrio en estos dos aspectos. El G-20 debe incorporar más temas y más voces pero mantenerse centrado en ellos y no caer en la pesadez institucional. No debe perder la agilidad que constituye su mayor ventaja. Unas unidades flexibles de apoyo en varias áreas estratégicas en las que puede influir verdaderamente, junto con algún tipo de foro electrónico de coordinación, serían mucho más útiles que el burocrático secretariado permanente que se ha propuesto.
          
El G-20 se encuentra en un momento crucial. Sería importante alcanzar un acuerdo sobre los techos de los déficits y superávits y para evitar la “flexibilización cuantitativa” competitiva. Pero la cumbre no debe olvidarse de la cuestión de fondo, que es el papel internacional del G-20 en general.

Director del think tank europeo FRIDE.
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