viernes, 10 de diciembre de 2010

Buenas ideas para malos tiempos

Un repaso a los pensadores con ideas innovadoras y audaces que han impedido que 2010 fuera una completa nulidad.

¿Ha habido este año alguna noticia que no fuera mala para los pobres? Las catástrofes naturales han parecido cebarse, de forma casi deliberada, con los más desposeídos del mundo, desde el terremoto en Haití hasta las inundaciones en Pakistán. Varios países, de los que menos pueden permitirse fracasos tienen sus esperanzas depositadas en los recursos minerales. Algo que, según la sabiduría popular, perjudica más que ayuda. Otros acuden al favor exterior o a las remesas enviadas por los emigrantes, pero éstas son cosas que escasean en un momento en el que nos enfrentamos a otro año más de pesimismo en las finanzas mundiales. Los recortes presupuestarios en los países ricos y unas reglas de inmigración cada vez más estrictas. Los pobres necesitan más ayuda de los gobiernos mundiales y de los grandes donante justo cuando la austeridad está volviendo a ponerse de moda.

Sin embargo, todas las malas noticias han ido acompañadas de otras sorprendentemente buenas. Impulsados por la necesidad de lograr más resultados con menos elementos, los innovadores más audaces del año han encontrados formas mejores y más sencillas de utilizar unos recursos cada vez más pequeños, para aumentar la calidad de vida en el mundo. Ideas como crear una demanda de desarrollo para que los pobres puedan ayudarse mejor a sí mismos y dar dinero directamente a quienes lo necesitan. Además de nuevas estrategias de medición y planificación que ofrecen información de mayor calidad y rapidez sobre qué ayuda necesita ir a cada sitio. Asimismo, este periodo de inseguridad global ha puesto en tela de juicio algunas viejas consignas, como que las fronteras nacionales que conocemos son buenas y que la riqueza obtenida de los recursos es mala.Auqnue a veces parezca que estamos viviendo los peores tiempos, lo cierto es que han sido los mejores para las ideas, y éstas influirán en la recuperación del mundo durante los próximos años.


Invertir la maldición de los recursos: Es posible que la teoría de que los países con abundantes recursos naturales acaban sufriendo una plaga de golpes de Estado y corrupción, como por ejemplo en Chad, haya encontrado su final después de una trayectoria que comenzó cuando Richard Auty acuñó la expresión maldición de los recursos a principios de los 90. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) elaboró un informe este año en el que indica que los Estados con muchos recursos naturales van mejor que los que tienen pocos en los índices de desarrollo humano, sobre todo en los aspectos de educación y salud. El informe de la ONU coincide con conclusiones anteriores que mostraban un modesto aumento del crecimiento entre 1970 y 2000 para los países con grandes depósitos minerales, tierra cultivable y bosques. Los estudios que fomentaron la idea de la maldición de los recursos, llevados a cabo por analistas como Jeffrey Sachs, examinaban el nivel de las exportaciones de bienes naturales y llegaban a la conclusión de que había una relación entre un gran volumen de exportaciones y unos resultados desastrosos en materia de desarrollo. Las nuevas investigaciones indican que el hecho de que un Estado dependa de la exportación de recursos naturales (en vez de la banca o la informática) suele querer decir que ese país ya era pobre e incapaz de competir desde el principio. Por lo tanto, el descubrimiento reciente de reservas de crudo en Ghana y los depósitos minerales en Mongolia no significa necesariamente que ninguno de ellos esté a punto de precipitarse al abismo.

Dar publicidad a la buena vida: Durante los últimos veinte años, se ha extendido entre quienes trabajan para resolver los problemas mundiales la hipótesis de que la gente sabe lo que quiere, pero los Gobiernos son un obstáculo para conseguirlo. Sin embargo, ahora, esa idea parece cada vez más anticuada. La demanda importa, incluso cuando se está hablando de la calidad de vida: a veces hay que convencer a la gente de que quiera lo que necesita. Puede que esto no signifique más que una constatación, como ocurre con la solución modesta pero brillante del empresario social Kamal Kar para el problema de las defecaciones en el campo, la costumbre de que las personas hagan sus necesidades entre los cultivos, que desemboca en la propagación de enfermedades como la fiebre tifoidea y el cólera. Kar descubrió que, si decía a la gente que iba a acabar comiéndose sus propias heces, aumentaba de forma espectacular la construcción y el uso de letrinas en las aldeas. Otras estrategias, en cambio, se inspiran en campañas comerciales tradicionales. La serie radiofónica de la BBC Naway Kor, Naway Jwand (Nuevo Hogar, Nueva Vida), que se emite en Afganistán, es un culebrón lleno de tramas y subtramas sobre las minas antipersona y el cuidado que hay que tener con ellas. Los sondeos indican que quienes oyen el programa tienen muchas menos probabilidades de resultar heridos o muertos por estos artefactos que quienes no lo oyen. Por último, cuando fallan las palabras, siempre queda el dinero. En México, un programa que ofrecía dinero a los padres a cambio de que sus hijos acudieran a la escuela consiguió que aumentara la matriculación de niñas en secundaria en un 15% y la de los niños en un 7%.

Dinero gratis: Este año despegó también otra idea todavía menos complicada: la de dar dinero sin ninguna condición a cambio. Alaska lo hizo por primera vez en los años 80, para impedir que los ingresos del petróleo fueran a parar a las arcas del Estado, considerado poco fiable. Se repartieron cantidades que iban de 330 dólares (unos 250 euros) a más de 3.000 dólares al año a cada residente, dependiendo de cómo fuera el negocio del petróleo. Ahora, otras partes del mundo están proponiendo ideas similares. Mongolia ha instaurado un programa que canaliza los ingresos de la minería hacia los niños. Parte de los beneficios por las exportaciones de gas natural de Bolivia contribuye a financiar el sistema de pensiones del país. Igual que en los programas de transferencia de dinero condicional, los pagos van asociados a una mayor inversión en nutrición, sanidad, educación e incluso microempresas. Por ejemplo, la pensión rural de Brasil, que es incondicional, ha logrado que la asistencia a la escuela creciera un 20% en las niñas procedentes de los hogares que la reciben. La pensión incondicional en Suráfrica ha reducido el absentismo escolar de los niños de seis años a la mitad. Haití está poniendo a prueba un programa que emplea los teléfonos móviles para transferir dinero directamente a las víctimas del terremoto. De ahí la estupenda franqueza del título de un libro sobre desarrollo, publicado este año, que se ha convertido en lectura obligatoria: Demos dinero a los pobres, sin más.

Ve al norte, joven: El terremoto de Haití propició la creación de un laboratorio para innovaciones en el ámbito de la ayuda, entre ellas un plan para controlar las remesas que esbozó Michael Clemens, investigador titular del Centro para el Desarrollo Global. Clemens dice que la gran mayoría de los haitianos que han escapado a la pobreza lo han conseguido gracias a huir del país. Ocho de cada diez haitianos que ganan más de 10 dólares al día viven en Estados Unidos. Los haitianos que residen en el extranjero envían a casa más de 1.500 millones de dólares al año, más de la quinta parte del PIB del país y más de lo que recibe en ayuda exterior. Por tanto, si queremos lograr una mejora sostenible para la vida en Haití -o en otros Estados de una pobreza absoluta-, ¿por qué no favorecer que haya más remesas, a base de otorgar más visados a inmigrantes de los lugares más necesitados? Un mínimo ajuste de las políticas de inmigración puede suponer una enorme diferencia en la calidad de vida de los más pobres.

Utilizar los mapas: Este año han aumentado, de forma increíble, los nuevos usos de Internet que permiten externalizar la búsqueda de información muy necesaria sobre la situación de los lugares más pobres del mundo; un geoetiquetado que ha servido para trazar el mapa de todo tipo de factores, desde la producción de plátanos hasta los baches, desde las campañas de vacunación hasta el fraude electoral. En Puerto Príncipe, los organismos donantes utilizaron un programa llamado OpenStreetMap para recoger datos sobre los daños del terremoto, laboriosamente reunidos a partir de imágenes de satélite por miles de voluntarios de todo el mundo. Los organismos utilizaron la información para reducir los tiempos de transporte, seleccionar las tareas de búsqueda y rescate y recopilar valoraciones sobre daños y necesidades. Los trabajadores asistenciales en Haití utilizaron también Ushahidi.com de Ory Okolloh -basado en Google Maps y creado inicialmente para trazar el mapa de la violencia en Kenia tras las elecciones de diciembre de 2007- con el fin de localizar los edificios derrumbados, incendios, falta de agua, carreteras obstruidas y cortes de electricidad. Además de la posición de los equipos de ayuda. En El Cairo, HarassMap va a usar OpenStreetMap y mensajes de texto de las víctimas para crear un panorama de dónde hay más acoso sexual. La compañía local de electricidad de Lagos ha empezado este año a usar una tecnología similar para destacar los problemas de suministro de luz. No hay duda de que será un mapa con una gran cantidad de alfileres.

La ayuda secreta es perjudicial: El geoetiquetado está utilizándose también para trazar el mapa de la inversión en ayuda, lo cual hace que sea más fácil supervisarla. La International Aid Transparency Initiative, una coalición de Gobiernos y ONG de todo el mundo, está convenciendo a grandes donantes de que se comprometan a incluir un código de origen y de destino en sus registros, en los que se vea quién ha financiado cada donación y quién o qué es el beneficiario designado. Después, los datos se publicarán por medios electrónicos en un formato fácil de rastrear. De esa forma, cualquiera -beneficiario, organismo o contribuyente- podrá seguir la pista de los fondos donados del mismo modo que pueden localizar los paquetes enviados por mensajería. El Banco Mundial se ha sumado a la campaña de transparencia de la ayuda con una nueva política de "acceso a la información", basada en las leyes de libertad de información de Estados Unidos e India, y ha puesto los archivos del banco a disposición del público.

Tratar las políticas como píldoras: Con demasiada frecuencia, el éxito de los programas pilotos y las iniciativas políticas se mide en evaluaciones hechas a posteriori. Incluso cuando las evaluaciones son más minuciosas -con pruebas y comparaciones entre el antes y el después-, muchas veces no logran dar una opinión objetiva y definitiva sobre una nueva estrategia. Sin embargo, la experta economista, Esther Duflo, y sus colegas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) han empezado a hacer experimentos controlados aleatorios -el mismo modelo que se utiliza en las pruebas de fármacos- para examinar una serie de ideas. Por ejemplo, en el caso de las evaluaciones de transferencias condicionadas, unos sujetos escogidos al azar tienen la oportunidad de recibir una transferencia de dinero o (en un caso) un pequeño paquete de lentejas si envían a su hijo a la escuela o a vacunarse. Mientras que el grupo de control no recibe nada. Las pruebas indican que los programas de este tipo obtienen resultados de participación espectaculares, pese a que el pago sea poca cosa. Existen ciertos límites, por supuesto. No es posible escoger al azar ni controlar muchas de las cosas que los economistas consideran importantes para el éxito o el fracaso de los planes de desarrollo: la estructura judicial de un país, su acceso a puertos, su historia colonial, entre otros factores. La selección aleatoria sólo demuestra que la política funciona en el lugar en el que se ha probado; tal vez no tendría el mismo efecto en otro sitio. Ahora bien, cuando puede aplicarse, el modelo de Duflo está convirtiéndose en el patrón oro.

Asignar un número a la pobreza: Hace tiempo que sabemos que no se puede emplear la renta per cápita como único criterio para medir el desarrollo. No obstante, era difícil encontrar otros sistemas. Este año ha surgido un serio candidato, el Índice Multidimensional de Pobreza. Elaborado por Sabina Alkire, Maria Emma Santos y James Foster para el PNUD, ya se ha decidido adoptarlo para sustituir el viejo Índice de Desarrollo Humano, que hasta ahora era el único competidor importante de la renta per cápita como criterio para medir el progreso.  El nuevo criterio valora las carencias de los hogares en diez campos entre los que están la salud, la educación, el acceso a servicios como agua potable y alcantarillado y factores como los suelos de cemento. Los resultados en función del índice nuevo son a menudo muy distintos de los que se basan en las rentas. En Etiopía, el 90% de la población es pobre, frente al 39% si se mide por la renta; en Tanzania, el 89% es pobre con arreglo a la renta, frente al 65% según el índice multidimensional. Es decir, esta nueva vara de medir demuestra que a algunos países se les da mucho mejor aprovechar lo poco que tienen para lograr una buena calidad de vida, una prueba empírica del viejo tópico de que lo importante no es lo que se tiene sino cómo se aprovecha.

Cruzar las fronteras rectas: En Libia, el coronel Muammar el Gaddafi ha propuesto que Nigeria se divida en dos países para evitar que continúe el derramamiento de sangre entre su población musulmana y cristiana. El presidente del Senado nigeriano dijo que Gaddafi estaba "loco". Las palabras del coronel tuvieron eco sin duda en Somaliland, el sur de Sudán y ciertas zonas de la República Democrática del Congo, tal vez con motivo. Los economistas William Easterly, Alberto Alesina y Janina Matuszeski han examinado casos en los que existe un mismo grupo étnico en dos países fronterizos y en los que las fronteras de un Estado consisten sobre todo en líneas rectas, normalmente establecidas en un viejo tratado imperial. Partiendo de una tradición intelectual que pasa por el estudioso Jeffrey Herbst y se remonta al siglo XIX, dicen que esos países son "Estados artificiales" y consideran que son mucho más pobres y políticamente más inestables que los que tienen fronteras naturales. Si queremos que África tenga buenas perspectivas a largo plazo, quizá ha llegado la hora de que no consideremos tan sagradas las líneas trazadas sobre el mapa por unos colonialistas de barba blanca en el Berlín decimonónico.
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jueves, 9 de diciembre de 2010

What I found in North Korea

Siegfried S. Hecker.
Cientifico norteamericano, invitado por el gobierno de Kim a visitar PyongYang en noviembre de este año.

On November 12, during my most recent visit to the Yongbyon nuclear complex, North Korean scientists showed me and my colleagues, John W. Lewis and Robert Carlin, a small, recently completed, industrial-scale uranium-enrichment facility and an experimental light-water reactor (LWR) under construction.

I was stunned by the sight of 2,000 centrifuges in two cascade halls and an ultramodern control room. But it was not until the long drive back to Pyongyang that the political implications of these findings hit home. It will be more important than ever to limit Pyongyang's nuclear progress and calm tensions on the Korean peninsula. This is particularly true in light of the clash in the Yellow Sea between the two Koreas late last month.

Although I and other nonproliferation experts had long believed that North Korea possessed a parallel uranium-enrichment program -- and there was ample evidence for such a belief -- I was amazed by its scale and sophistication. Instead of finding a few dozen first-generation centrifuges, we saw rows of advanced centrifuges, apparently fully operational. Our hosts told us that construction of the centrifuge facility began in April 2009 and was completed a few days before our arrival. That is not credible, however, given the requirements for specialty materials and components, as well as the difficulty of making the centrifuge cascades work smoothly.

How North Korea managed to obtain all these materials is a troubling question for the global nonproliferation regime. Indeed, there is no evidence that North Korea can produce high-strength aluminum or steel alloys on its own, or that ring magnets, bearings, and vacuum valves were manufactured indigenously.

The centrifuge facility we saw is most likely designed to make reactor, not bomb, fuel. However, it is highly likely that a parallel covert facility capable of HEU production exists elsewhere in the country.

The most likely scenario is that the equipment was built and brought into operation over many years at a different location and then moved into the new facility. The items needed to manufacture the centrifuges were likely obtained through North Korea's complex and far-reaching procurement network -- in which Pakistan likely played a significant role. Former Pakistani President Pervez Musharraf admitted in his memoirs that the Pakistani scientist A. Q. Khan delivered what amounted to an enrichment starter kit of 24 centrifuges around the year 2000. There were also reports that before A. Q. Khan's house arrest in 2004, North Korean scientists had cooperated closely with the Khan Research Laboratories, which provided hands-on training at their centrifuge facilities. In addition, in late 2001, the CIA reported to Congress that North Korea had attempted to acquire centrifuge-related materials in large quantities from Russia and Germany to support a uranium-enrichment program. It is also quite likely that the North Koreans fabricated at least some of the many components themselves.

And Washington cannot rule out North Korean cooperation with Iran, since the two have collaborated closely on missile technologies before. North Korea's centrifuge facilities appear to be more sophisticated than what Iran has shown to international inspectors, but it is well known that Tehran is developing next-generation centrifuges. Moreover, North Korea has much greater experience in uranium processing and reactor technologies than Iran, raising concerns that such expertise could flow from Pyongyang to Tehran.

These findings demonstrate the difficulty of accurately evaluating clandestine uranium-centrifuge programs. The small footprints and signatures of such facilities make assessment problematic. The best indicators of North Korea's progress were its procurement activities and technical cooperation with other countries -- in this case, Pakistan. These markers led the CIA to conclude in 2002 that by mid-decade North Korea could produce two highly enriched uranium (HEU) atomic bombs annually. The George W. Bush administration used this evidence to confront Pyongyang in October 2002 in a manner that led to the termination of the 1994 Agreed Framework, which had foreseen eventual diplomatic normalization in exchange for denuclearization. Terminating the agreement provided North Korea with an excuse to withdraw from the Nuclear Nonproliferation Treaty, reprocess bomb-grade plutonium from the spent uranium fuel rods, and build its first bomb.

In retrospect, it was not faulty intelligence that led to the disastrous outcome of the October 2002 confrontation but rather the Bush administration's misguided political determination to end the Agreed Framework without preparing for the consequences. At Yongbyon, the North Koreans told us that they will eventually build larger power reactors, and although they anticipate difficulties because the technologies for the reactor and fuel are new to them, they are confident of success. Our Foreign Ministry host reminded us that they had previously threatened to build a LWR and do their own enrichment but that "no one believed us, including you, Dr. Hecker." He made it clear that, in their minds, they had no choice; U.S. actions had pushed them in this direction.

The existence of a North Korean light-water reactor poses its own set of policy challenges. Pyongyang has seriously pursued LWRs since 1985, when it struck a deal with Moscow to supply two such reactors. The Agreed Framework was an attempt to replace its gas-graphite reactors, which are useful for making bombs but bad for generating electricity. By contrast, LWRs, which are less suitable for bombs, are very good for electricity. Shortly after the North's April 5, 2009, rocket launch and the predictable UN condemnation that followed, an official government press release stated, "We will see a light water reactor, which is vigorously 100 percent running on our own raw materials and technology." Now, as promised, they have started construction on a small, experimental LWR designed to deliver roughly 25 to 30 megawatts of electric power.

I believe North Korea's expressed interest in nuclear electricity is genuine. Although it is technically possible that the LWR will be used to produce bomb-grade plutonium, such a scenario is unlikely. Plutonium from an LWR is much less suitable for bombs than the plutonium already produced in the existing gas-graphite reactor. In fact, if Pyongyang wanted more plutonium bomb fuel, it would simply restart that reactor, not build an LWR. Still, the construction of the reactor raises a number of policy issues: an LWR requires enriched uranium, and once enrichment capabilities are established for reactor fuel, they can be readily reconfigured to produce HEU bomb fuel -- precisely Washington's concern about Iran's nuclear program.

In revealing these facilities, Pyongyang is sending a signal that policymakers must take seriously. In this case, the revelation appears to be part of a calculated plan developed around the time of the U.S. presidential transition to proceed with its nuclear program in a way that would influence the diplomatic situation in its favor. After the international community condemned North Korea's April 2009 rocket launch, Pyongyang officially terminated its participation in the six-party talks and conducted a second nuclear test to demonstrate to its own satisfaction and to the world that it had a functioning nuclear device.

At the same time, the North Koreans designed a small LWR and began building the enrichment facility by tearing down Yongbyon's fuel-rod-fabrication facility and building a centrifuge hall. They timed our visit to show off their completed project. With these moves, Pyongyang managed to justify its need for an enrichment program while moving toward its long-standing ambition of using LWRs for nuclear power.
The truth is that North Korea has run both plutonium and uranium programs in a dual-use mode -- that is, for bombs and electricity -- from the beginning. It favored the plutonium program for both weapons and electric power in the early 1990s, but it was willing to trade in the plutonium bomb program for electricity from LWRs to be supplied by the United States as part of the Agreed Framework. It appears to have rejuvenated its uranium program for bombs later in the 1990s, when A. Q. Kahn came calling and the Agreed Framework was moving along very slowly. By 2002, much as the intelligence reports indicated, the North was making major procurements of centrifuge materials and components. The October 2002 diplomatic confrontation allowed the North to accelerate the plutonium bomb program in 2003, and subsequent nuclear tests allowed it to demonstrate its success.

The modern centrifuge facility the North Koreans showed us this time indicates that Pyongyang never gave up on the uranium path to the bomb. The North must have been able to procure enough materials and components, fabricate and assemble them into working centrifuges, get them functioning in an undisclosed facility and then install them in short order at Yongbyon. The centrifuge facility we saw is most likely designed to make reactor, not bomb, fuel, because it would not make sense to construct it in a previously inspected site and show it to foreign visitors. However, it is highly likely that a parallel covert facility capable of HEU production exists elsewhere in the country.

The question now is how this affects Northeast Asia's security calculus. North Korea already has plutonium -- by our estimates, enough for four to eight basic nuclear weapons. Possession of similar amounts of HEU does not fundamentally change the threat. HEU is easier to fashion into a crude bomb but offers no advantages for more sophisticated, miniaturized designs. If Pyongyang is content with its current arsenal or modest growth, it would be better off restarting the existing plutonium production reactor. However, if Pyongyang wants to increase its arsenal substantially, it could expand the capacity of the current enrichment facility or build parallel clandestine facilities. Pyongyang cannot expand centrifuge capacity at will, however. It is limited by the need to import key materials and components -- hence the international community must redouble its efforts to shut down Pyongyang's extensive illicit procurement network.
A light-water reactor requires enriched uranium, and once enrichment capabilities are established for reactor fuel, they can be readily reconfigured to produce HEU bomb fuel -- precisely Washington’s concern about Iran’s nuclear program

Even more troubling than an expansion of the North's nuclear arsenal is its potential export of fissile materials or the means of producing them, which now include centrifuge technologies. Moreover, by unveiling the LWR and enrichment facility, Pyongyang has complicated the diplomatic process by, in effect, redefining what is meant by denuclearization. Not only is it unlikely that Pyongyang will give up its nuclear arsenal anytime soon, but it will almost certainly insist on keeping its LWR program and centrifuges. Shutting down the plutonium program was within reach, but the same is not likely for the uranium program, because the justification for its peaceful nature is more credible than for the plutonium program, even though it is no less problematic.

Nevertheless, our Foreign Ministry host maintained that Pyongyang continues to support the denuclearization of the Korean peninsula as agreed to in the September 2005 Six-Party Joint Statement. As a starting point, he suggested that it would be helpful if Washington reaffirmed part of the October 2000 U.S.-North Korean Joint Communiqué. That document, which was the culmination of a long diplomatic process, stated that neither government would have hostile intent toward the other and confirmed the commitment of both to make every effort to build a new relationship free from past enmity.

It is time for the United States to conduct a thorough review of its policies on Northeast Asia, including but not limited to the nuclear issue. The fundamental and enduring goal must be the denuclearization of the Korean peninsula. However, since that will take time, the U.S. government must quickly press for what I call "the three no's" -- no more bombs, no better bombs, and no exports -- in return for one yes: Washington's willingness to seriously address North Korea's fundamental insecurity along the lines of the joint communiqué. Our Foreign Ministry host framed his no's in terms of no vertical or horizontal proliferation. When we asked specifically if Pyongyang would entertain the concept of three no's and one yes, he said, "If the U.S. government asks that question, I will answer it."

Pyongyang's revelation of the centrifuge facility makes it more challenging and more pressing than ever to ask that question.
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Semana política


Síntesis GALMA


9 de diciembre, 2010
 
¡Hola!  Adjuntamos los sucesos más interesantes de esta semana.

    1.        PRI: Moreira y la unidad
    2.       Ley de Competencia: avances y retrocesos
    3.       Filtraciones: delito y consecuencias


PRI: Moreira y la unidad. Si una cosa han aprendido los priístas en la década que ha transcurrido desde su derrota histórica de 2000 es que no podrán recuperar la presidencia divididos. Eso ha generado una dinámica en la que todos sus integrantes clave se han dedicado a construir una estructura de unidad sin transformar de manera alguna el partido. El PRI sigue viviendo bajo el paradigma del viejo sistema en el que el poder estaba concentrado y, a través de la disciplina y la fuerza del centro se controlaba al país. Esto, aunado al pobre desempeño de las administraciones panistas –tanto en resultados como en operación– ha creado el mito de que tan pronto regrese el PRI, el viejo sistema se restaurará. La realidad es que ha habido un profundo cambio en la realidad del poder y, por lo tanto, la capacidad de concentrarlo y disciplinar a toda la estructura política es simplemente imposible. A pesar de ello, un grupo de priístas con capacidad y habilidad de operación política estaría en condiciones de lograr un desempeño mejor del que el país tiene actualmente. Es en este contexto que debe analizarse la prácticamente inevitable coronación de Humberto Moreira como presidente del PRI. Moreira es un operador político capaz que conoce al revés y al derecho a su partido y se ha abocado a entender sus fuerzas y debilidades en todo el territorio nacional. Es, sin duda alguna, el tipo de persona que un candidato que aspira a ganar la presidencia quisiera tener como aliado y operador. Peña Nieto se ha dedicado a construir su candidatura rumbo a 2012 y, como parte de ello, ha llevado a Moreira a la antesala de la presidencia del PRI. Ese movimiento, que ahora parece inevitable, evidentemente choca con otras fuerzas del partido, comenzando por su actual presidenta y por el principal contendiente por la nominación en el PRI, el Senador Beltrones. Sin embargo, tanto Beatriz Paredes como Beltrones saben bien que el costo de una nueva derrota electoral sería infinitamente mayor a la del triunfo de un contendiente interno, razón por la cual parecen haber aceptado lo evidente y asumido el costo. Es igual de claro que, en su momento, vendrán negociaciones entre los actuales contendientes para fijar las reglas de la nominación así como para garantizar la participación del perdedor. Es por esa razón que todo sugiere que, al menos en este momento, la elección de 2012 está en manos del PRI. Pasada la elección de 2012 el tema de Moreira podría ser delicado. Evidentemente, él no está en esto sólo para ser presidente del PRI. Independientemente de sus ambiciones políticas de largo plazo, es claro que Moreira querría una posición relevante en el gabinete de un eventual presidente priísta. De ser así, México podría estar en la antesala del peor de todos los escenarios en materia educativa: la Secretaría de Educación Pública en manos del sindicato.

Ley de Competencia: avances y retrocesos. Las reformas a la Ley Federal de Competencia Económica (LFCE) siguen en manos del Senado, por lo menos hasta que se resuelvan los desacuerdos entre senadores del PRI y del PAN. La reforma aprobada en lo general –que al culminar su discusión en el Senado tendrá que regresar a la Cámara de Diputados para su aprobación– incluye cambios políticos, avances en materia de sanciones y retrocesos en cuanto a poderes de investigación de la Comisión Federal de Competencia (CFC). En el ámbito político, el PRI logra avanzar su propuesta a pesar de los reclamos de la bancada del PAN y de algunos en el PRD. La meta: que al convertir a la CFC en organismo descentralizado –como lo son el IFE y la CNDH, entre otros– el Senado pueda ratificar a los Comisionados designados por el Presidente, argumentando que eso dará mayor autonomía a la Comisión. Los panistas reclaman este último argumento, ya que a la luz los procesos de designación y ratificación en otros organismos –como los ya mencionados– es posible que ahora la autonomía resulte mermada por agentes privados operando a través del Senado. Esto sin mencionar que la transición para convertirse en organismo descentralizado desviará, al menos en el corto plazo, preciados recursos de las investigaciones a la operación administrativa del organismo. Por otra parte, el avance en materia de sanciones es propuesto por el PRI como una medida que favorecerá a los consumidores. Nada más lejos de la verdad si, como reclaman los senadores panistas que ayer se retiraron de la mesa de discusión, no se acompaña esta atribución con el otorgamiento de mejores herramientas de investigación, como visitas de verificación sorpresa y la emisión de medidas cautelares. Lo esencial de los procesos para proteger la competencia es recoger evidencia relevante para determinar si existe o no una violación a la ley, no la amenaza –que sin herramientas de investigación se torna poco creíble– de tener que pagar una multa o acabar en la cárcel. Los incentivos continúan sin estar alineados para que exista mayor competencia económica y para que incremente el bienestar de los consumidores.

 
Filtraciones: delito y consecuencias.
La filtración de información confidencial que forma parte de averiguaciones previas se ha vuelto una constante en México. Dichas filtraciones –que por lo general se dan a los medios de comunicación– se entenderían por una parte, como mecanismo de propaganda política sobre los supuestos avances de la estrategia de combate al crimen organizado y, por otra, como instrumento de acoso político. Estas filtraciones son violatorias, entre otras disposiciones, de la fracción XXVI del artículo 86 del Código Federal de Procedimientos Penales. Además de las filtraciones de información confidencial, se registran casos donde los presuntos delincuentes son también menores de edad cuya identidad e imagen es presentada ante medios de comunicación, contraviniendo incluso, tratados internacionales que México ha firmado y ratificado. Estas acciones así como la presentación de presuntos delincuentes a los que a la vuelta de un tiempo no se les comprueba culpabilidad –pero ya se les juzgó en los tribunales de la opinión pública– no hacen si no contribuir al deterioro de la imagen de las instituciones ante la ciudadanía y, eventualmente, del Estado de Derecho en el país.


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lunes, 6 de diciembre de 2010

Cinco lecciones de la ayuda a Haití

Paul Farme(*)

1. Los empleos lo son todo.
Todos los seres humanos necesitan dinero, lo necesitan para comprar comida y agua cada día. Y por mucho que el gobierno o la industria humanitaria pongan todo su empeño, a la gente le faltarán las tres cosas hasta que tengan un trabajo. El mundo prometió donaciones por valor de unos 10.200 millones de dólares (unos 7.700 millones de euros) en ayudas a la recuperación de Haití tras el devastador terremoto del 12 de enero. Imagine a cuánta gente podría dar empleo ese dinero poniéndola a trabajar en tareas como la retirada de escombros (sólo el 2 % de los cuáles han sido despejados hasta la fecha), la reconstrucción de edificios gubernamentales clave o plantando árboles en un país que sufre una deforestación casi completa. Y sin embargo, hasta el momento sólo se ha dado empleo a 116.000 personas de esta forma. Haití tiene 9,8 millones de habitantes, y al menos la mitad estaban desempleados incluso antes del terremoto. Si centráramos nuestros esfuerzos en la única tarea de conseguirles un trabajo —incluso si no hiciéramos nada más— la reconstrucción podría ser un éxito.

2. No hagas pasar privaciones al gobierno. La comunidad internacional no sabe hacerlo mejor. La gente local sí. Las ONG como con la que tengo la suerte de trabajar no pueden reemplazar al Estado —como tampoco puede hacerlo Naciones Unidas ni nadie más. No tienen los suficientes conocimientos, y no van a permanecer en el país para siempre. Las ONG no se juegan tanto en la construcción de una comunidad como lo hacen sus propios habitantes. Y si se quiere que la ayuda funcione, no puede ser algo que se desmorone cuando los extranjeros se marchen. En esto, casi todo el mundo está de acuerdo. Pero la labor de auxilio a Haití  se ha caracterizado por el enfoque opuesto. Las cifras económicas son las que cuentan la historia real: un mero 0,3% de los más de 2.000 millones de dólares en ayuda humanitaria prometidos por los principales donantes ha acabado en manos de las autoridades locales. Ese dinero difícilmente compensará el 20% de funcionarios que murieron en el seísmo.  Algunos donantes afirman que en el Gobierno haitiano abunda la corrupción y la mala gestión y que inyectarle dinero sólo empeorará las cosas. Pero necesitamos fortalecer el sector público, no debilitarlo. Y eso requerirá un presupuesto de trabajo. Resulta imposible ser transparente y hacer un seguimiento a tus presupuestos cuando careces de ordenadores, electricidad e incluso el personal para llevarlo a cabo. Hasta que el Gobierno tenga los recursos que necesita, Haití seguirá siendo la república de las ONG.

3. Dales motivos para regresar a casa. Hoy, unos 1,3 millones de haitianos viven en tiendas de campaña en condiciones a menudo miserables —y no obstante nadie ha sido capaz de convencerles para que se reasienten. ¿Por qué no quieren irse? Porque no hay nada que les empuje a volver. Muchos de estos hombres y mujeres desplazados no tenían la propiedad de las casas que se derrumbaron a su alrededor; las alquilaban, y a menudo bajo condiciones muy desfavorables. Estaban endeudados con caseros sin escrúpulos. No tenían escuelas ni clínicas. Tentarles para que regresen a casa significará proporcionarles precisamente aquello de lo que antes carecían: vivienda, educación y asistencia sanitaria. Irónicamente, los haitianos ahora disfrutan de algunas de estas cosas en los campamentos. Tienen refugio en las 69.700 tiendas distribuidas por los donantes; cuentan con kits de alimentos e higiene que ofrecen las ONG. Las tiendas de campaña podrían acabar convirtiéndose en hogares semipermanentes si esos servicios no existen también en ciudades, pueblos y aldeas.

4. A quien no malgasta no le falta. Al menos la mitad del dinero de las ayudas probablemente nunca alcance a sus destinatarios, consumido por los gastos generales de funcionamiento; a menudo es incluso más. No conozco ningún otro negocio o empresa en el que esto sería una estrategia operacional aceptable. Y lo que es igualmente frustrante: a veces el dinero ni siquiera aparece. De las cantidades prometidas por los donantes para 2010, hasta el momento Haití ha recibido un mero 38% —732,5 millones de dólares— excluyendo la anulación de la deuda. Nueve meses después del desastre, no se ha desembolsado ni un centavo de la donación estadounidense para la reconstrucción del país, retenido en partidas que están inmovilizadas. Imagine intentar reorganizar un país devastado cuando tu presupuesto está a merced de caprichos políticos en tierras extranjeras.

5. La ayuda de emergencia es la parte fácil.  El auxilio en caso de desastre no es equivalente a reconstrucción. No se ha reconstruido Haití a pesar de dar a 1,1 millones de personas acceso a agua potable; no se ha rehecho el país con las 11.000 letrinas que se han instalado. “Construir de nuevo un Haití mejor” significa mantener esos progresos temporales y añadirles educación, asistencia sanitaria, servicios y buena gobernanza. ¿Qué es lo más importante para empezar? El crecimiento económico. Y no obstante es algo que apenas se menciona en los documentos o las estrategias de ayuda —aparece únicamente dos veces en el más reciente informe de la ONU, de 44 páginas. Un tipo de pobreza como la que fue revelada con tanta intensidad el pasado mes de enero no puede vencerse a menos que haya un futuro económico más prometedor para los millones de haitianos que están preparados para aprovecharlo.

Antropólogo médico en la Universidad de Harvard.
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Las cuatro huellas de Wikileaks

Por Pino Cabras (*)

Ahora que dicen que con las nuevas filtraciones de Wikileaks está explotando el 11-S de la diplomacia, o mejor dicho el 11-S de Internet , debe tenerse en cuenta una premisa: no hay personas ni tampoco organizaciones que sean capaces de leer 250.000 documentos en poco tiempo.

Por lo tanto, sólo llega un flujo ya filtrado de documentos. Y quien los filtra, por ahora, es la vieja fábrica de los medios tradicionales. Si se tratase de un verdadero 11-S, estaríamos en la fase del trauma mediático inicial, el que nos da el “imprinting”, la aprehensión del nuevo mundo al que nos estamos asomando y las nuevas creencias en las que confiar. Una vez que este shock haya condicionado las mentes, sus sucesivas relecturas irán contra la corriente y por lo tanto partirán empeoradas.

El primer “impringting” está precisamente en la idea del trauma, la idea de la hora cero del acontecimiento. El medio es el mensaje. El medio y el mensaje dicen: vivir un trauma. Como si antes de filtrar secretos a través de Wikileaks no hubiera manera de interpretar la política, la diplomacia y los secretos, los normales entramados de los Estados. Como si la interpretación histórica –basada también en archivos y documentos pero durante lapsos más largos y meditados- debiera ceder el paso y aplanarse ante el emotivo acontecimiento.

El segundo “impringting” se relaciona con la importancia atribuida a los temas queridos por la diplomacia estadounidense. Leemos los informes de los embajadores, escritos en estilo franco y brutal, pero no por ello exentos de falsedad, de errores prospectivos, de prejuicios, de torpes banalidades. Tenemos por lo tanto una visión del mundo que no es la única existente. Se continúa, por ejemplo, enfatizando y cristalizando el temor a la inexistente bomba atómica iraní, mientras se ignoran las auténticas verdades israelíes. Wikileaks y los medios tradicionales, conjuntamente combinados, confirman en definitiva los temas de la agenda dominante pero trastocan los códigos de la diplomacia. Como el que hace la guerra pero desde la variante de la guerra psicológica.

El tercer “impringting” es el escándalo en la Web, de tal intensidad que es capaz de despertar a quienes a partir del caos quisieran establecer un nuevo orden en la red. Hace dos años publicamos la alarma del jurista que mejor conoce la red, Lawrence Lessig, quien pronosticaba que “está por producirse una especie de 11-S en Internet”, un acontecimiento que catalizará una modificación radical de las normas que regulan la red. Lessig señalaba que el Gobierno de los EEUU, así como tenía lista, mucho antes del 11 de setiembre, la Patriot Act, tenía ya preparada en algún archivo una “Patriot Act para la red”, esperando algún impactante evento que permitiera usarlo como pretexto para cambiar radicalmente el modo de funcionamiento de Internet. Como George W. Bush, también Obama está haciendo todo lo posible para tener, no ya una valijita nuclear, sino también los botones para desactivar la red. Por otra parte China hace tiempo que viene trazando el surco.

El cuarto impringting es la idea de que todos los secretos están registrados, bien custodiados en hojas con membrete de los aparatos y que, por lo tanto, tarde o temprano serán revelados incluyendo firma y número de protocolo. Sin embargo gran parte del verdadero poder está fuera del escenario: no escribe sus órdenes, no tiene cadenas de comandos totalmente reconocibles, es silencioso, se halla en circuitos extrainstitucionales, utiliza diferentes coberturas, estructuras paralelas de largas palancas. También se vale de aparatos y procedimientos legales, pero sin declarar con qué fines. Es una ilusión demasiado ingenua creer que Wikileaks puede desnudar todos los estratos del poder, tanto como suponer que sólo ampliando la transparencia liberal se pueden combatir los verdaderos poderes.

Del lado italiano y al margen de cualquier otra consideración, el Caimandrillo (mezcla de caimán y mandril) ha intuido que el caso Wikileaks lo golpea, y bastante duro, aunque dice que se ha reído mucho. Pero tal vez no haya sido tan estruendosamente. Él, dueño de un medio tradicional, la TV, que ha llevado hasta sus útimas consecuencias, desconfía de un medio que le es extraño y que no podrá controlar. Ahora habría que hacer saber también que hay otros caimanes dando vueltas por el mundo entre un “wild party” y otro, que azuzan a sus comunicadores para que denuncien que existe un complot internacional contra ellos. Los inventores del “tratamiento Boffo” (2) nada podrán contra un tratamiento Boffo al cubo. El Caimandrillo ha querido participar en el gran juego mundial, no como un líder que arrastra a una nación, sino como un patrón que la divide, la extenúa y no la incluye íntegramente. En el gran juego ahora aparece retratado en calzoncillos, ven lo que es: no es el dueño de Italia, sólo es el dueño de sus negocios. Otros patrones se preparan para descarnar un país dividido sin que se vislumbre una clase dirigente capaz de instalar un mínimo de soberanía nacional, de defender los intereses vitales de Italia.

(*) Periodista.

N.de T.:

1) Impringting – huella, traza,impresión

2) El "tratamiento Boffo” se refiere a la campaña de desprestigio contra el Director del diario Avvenire, Dino Boffo, por haber criticado en un editorial la moral de Berlusconi. Este tipo de campaña se convirtió en una especie de sistema que golpeó sucesivamente a Gianfranco Fini, Presidente del Parlamento, o a Marcegaglia, presidente de la Patronal.

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Contexto Coreano

Por Rafael Poch (*)

"Corea es el lugar que primero conoció la guerra fría, el lugar en el que la guerra fría nunca cesó y el lugar en el que aun podemos seguirla en directo por televisión", dice Bruce Cumings, un experto en Corea.

Su sentencia se confirmó el martes, cuando decenas de proyectiles de artillería cayeron sobre la isla de Yeongpyeong, provocando cuatro muertos y 18 heridos, 15 de ellos soldados surcoreanos. Estar en guerra fría significa no sólo que de vez en cuando se convierte en caliente y hay disparos, sino también un estado de cosas que determina cierto tipo de información en el que los motivos del enemigo desaparecen por completo, en un escenario dominado por su única y enorme maldad.

El régimen del Norte ha hecho méritos sobrados para merecer la peor propaganda, pero aquí de lo que se trata es de comprender algo la situación.

¿Quien comenzó?
Es una pregunta interesante. Hace medio siglo que los historiadores discuten sobre quien comenzó la guerra de Corea y la respuesta, más allá de enciclopedias, es que no está nada claro, porque ambos bandos mantuvieron una actitud agresiva en su gestación, que venía de muy lejos, de 1932, para ser más exactos. En el intercambio de artillería del martes ocurre algo parecido: la película no empezó el martes.

Los surcoreanos dispararon sobre lo que Corea del Norte presenta como "sus aguas territoriales", sobre las 13:00 h. El bombardeo norcoreano, justificado por Pyongyang como "respuesta a la provocación surcoreana", comenzó a las 14:34 y concluyó a las 14:55. Trece minutos después de su inicio, los surcoreanos respondieron bombardeando la costa norcoreana. Una segunda salva norcoreana se disparó a las 15:10, seguida de una respuesta surcoreana a los quince minutos, y concluyó a las 15:41.

El resultado de víctimas y daños en la isla surcoreana fue de cuatro muertos. No hay cifras de daños o víctimas en el cañoneo de la costa norcoreana.

La isla de Yeongpyeong está situada a apenas 15 kilómetros de la costa norcoreana y a unos cuatro de la línea marítima en disputa. Las instalaciones militares, y el principal asentamiento, están situadas en la costa sur de la isla, protegidas del norte por una línea de colinas. Todos los impactos cayeron limpiamente tras esa línea, lo que sugiere una considerable puntería de las baterías del Norte, que no son electrónicamente muy sofisticadas.

Incluso admitiendo que los surcoreanos dispararon primero, no es lo mismo hacerlo sobre el mar que sobre tierra firme y apuntando a instalaciones, militares y civiles, habitadas. El diario surcoreano Hankyoreh, bastante ponderado, califica de "provocación" el hecho de que Corea del Norte, "disparara indiscriminadamente sobre una isla en lugar de hacerlo al mar" y afirma que, "es posible que también los norcoreanos sufrieran bajas en la réplica surcoreana".


Sobre el contexto
La conducta del Norte es de nuevo explicada por la brutalidad e irracionalidad del régimen enemigo. Si alguien se extiende algo más allá, entonces, como máximo, se mencionan como motivos, el complicado traspaso de poder y encumbramiento del tercer hijo y sucesor de Kim Jong Il, Kim Jong-un, así como una difícil situación interna en Corea del Norte y una necesidad de atraer la atención de Obama con miras a una negociación que distienda la situación. Es opinable, pero solo es la mitad del asunto.

Según un comunicado del mando norcoreano, "pese a nuestras repetidas advertencias, el enemigo surcoreano cometió insensatas provocaciones militares de disparar salvas de artillería en nuestro territorio marítimo". Por su parte, el Sur dice que las disparó hacia el oeste, lejos de las aguas en disputa.

El mando surcoreano ha confirmado que la mañana del incidente recibió una llamada telefónica del Norte que decía "el Norte no se cruzará de brazos si el Sur dispara contra las aguas territoriales del Norte".

El problema es que en el Mar Amarillo, la frontera fue establecida en 1953 sin consenso. El resultado es que es una especie de tierra de nadie en un estado de guerra que nadie ha cancelado, pues el armisticio con el que concluyó la guerra de 1950-1953, es una mera suspensión de hostilidades, no un acuerdo de paz. "Nuestras aguas territoriales" es una mera fórmula en litigio.

Sobre ese terreno ambiguo y peligroso, aparece no sólo la maldad del régimen del Norte, sino también toda una panoplia de factores: la política del gobierno del Sur desde 2008, unas agresivas maniobras militares, y un pulso chino-americano, tan sordo como real, que el Pentágono está incrementando y que Pekín no quiere tolerar.

El actual presidente surcoreano Lee Myung-bak, es un derechista sin complejos. Desde su llegada al poder en 2008, ha dado marcha atrás a la política de distensión llamada "soleada" de sus predecesores, cortando inversiones, contactos diplomáticos y ayuda, y practicando una actitud dura hacia Pyongyang. En política exterior ha regresado a la conformidad con el Pentágono, que es quien determina en gran parte la política exterior de Estados Unidos en la región, lo que ha llevado a Pekín a incrementar su vínculo y apoyo a Corea del Norte.

Con Lee Myung-bak, Corea del Sur ha incrementado su vieja práctica de realizar grandes maniobras militares en las mismas narices de los norcoreanos. El día 22, la víspera del intercambio artillero, esa ambigua y peligrosa zona en disputa comenzó a ser escenario de las maniobras "Hoguk", que implican a 70.000 soldados surcoreanos, 600 blindados, 90 helicópteros, 50 barcos de guerra y 500 aviones, además de la 31 unidad de marines y la séptima ala de aviación de Estados Unidos. "Hoguk" se extiende hasta el 30 de noviembre, e incluye desembarcos simulados de tropas que Corea del Norte considera entrenamientos de invasión de su territorio. Las maniobras son una versión incrementada de las tradicionales "Team Spirit". Estas maniobras en el Mar Amarillo son cada vez más frecuentes. Las últimas se celebraron en septiembre y antes en julio. Las actuales aún son mayores que las anteriores.

China ha protestado sin resultado. Una situación correspondiente en la que barcos y marines chinos hicieran maniobras militares a decenas de kilómetros de aguas territoriales de Estados Unidos, frente a San Diego, en Cuba o en el Golfo de México, es sencillamente inimaginable por absurda, y así es como lo vive China, por no hablar de la propia Corea del Norte.

Lee ha suspendido el diálogo con el Norte, a lo que Pyongyang responde incrementando su capacidad nuclear militar. La víspera del intercambio artillero del martes, el Ministro de Defensa surcoreano, Kim Tae-young, no excluyó en el parlamento que su país pida el regreso de las armas nucleares tácticas que Estados Unidos ha tenido desplegadas en Corea del Sur durante décadas uno de los motivos de la ambición nuclear de Corea del Norte- y que, según muchos observadores, surcoreanos y norteamericanos, siguen allí almacenadas. De momento, un portaviones americano va para allá.


Sobre precedentes
Hasta finales de los sesenta los tiroteos de artillería entre los dos Estados fueron crónicos. El último de ellos se registró en los años setenta. No es exacto, como han dicho y repetido las agencias de prensa estos días, que lo del martes no tuviera precedentes "desde los años cincuenta". Otro precedente, mucho más próximo ocurrió el pasado marzo. El barco de guerra surcoreano Cheonan estalló no lejos del lugar que ahora vuelve a estar de actualidad, y se hundió partido por la mitad y cobrándose la vida de 46 tripulantes.

La investigación oficial surcoreana sobre aquel dramático suceso concluyó que había sido un torpedo lanzado por un submarino del Norte, extrañamente no detectado por la sofisticada electrónica de la moderna flotilla que había en el lugar. Pyonyang desmintió toda responsabilidad. Una comisión con expertos militares de varios países occidentales firmó la tesis del torpedo, aunque el representante de Suecia, único país neutral, no la suscribió. Otra comisión rusa estimó que una mina, no un torpedo, había desencadenado la tragedia. En la propia Corea del Sur, donde hay un periodismo bastante vivo, muchos ponen en duda la versión oficial. El 12 de noviembre, la televisión surcoreana pasó un documental de 24 minutos que señala muchos puntos oscuros.

El del Cheonan fue un caso entre otros que apenas merecieron atención mediática. También en marzo se dijo que aquel presunto ataque norcoreano al barco del Sur no tenía precedentes. Sí los tenía: ha habido varios casos de barcos norcoreanos hundidos por el Sur con pérdida de vidas. En 1999 un torpedero del Norte fue hundido con el resultado de treinta marinos desaparecidos y hasta setenta heridos. En 2001 un pesquero norcoreano fue hundido a tiros por un guardacostas japonés, murieron sus 15 tripulantes. El pasado noviembre volvió a ocurrir, con otro barco norcoreano atacado e incendiado por el Sur.... El intercambio artillero del martes no puede aislarse de su contexto: una guerra inconclusa, salpicada de incidentes. Hasta que Lee llegó en 2008, esa peligrosa situación tenía, por lo menos, una voluntad moderadora en Seúl.

"La negativa de Estados Unidos y de Corea del Sur de participar en las negociaciones con Corea del Norte hasta que Pyongyang pida disculpas por el hundimiento del Cheonan, un incidente que Corea del Norte insiste en que no cometió, así como la decisión de presionar al Norte con masivas maniobras militares y nuevas sanciones económicas, es una política de machos, pero aumenta la posibilidad de nuevos incidentes, cuyo escenario más grave sería una segunda guerra de Corea", señalaba en julio Mark Caprio, profesor de la Universidad Rikkyo de Tokyo. La guerra fría en directo, es algo más que disparos. Es también un determinado tratamiento informativo de los hechos. Estamos ante un clásico.


(*) Periodista, corresponsal  del diario barcelonés La Vanguardia. España. Fue le primer periodista occidental en visitar Corea del Norte.
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jueves, 2 de diciembre de 2010

Ataque al secreto

La misma palabra secreto es repugnante en una sociedad libre y abierta y nosotros como personas, intrínsecamente o históricamente nos oponemos a sociedades secretas, a los juramentos secretos y a los procedimientos secretos.
JFK

La filtración de 250.000 documentos diplomáticos norteamericanos revela la crisis integral del sistema de clasificación de seguridad de los Estados Unidos.

Al parecer lo realizado por Wikileaks parece más que nada un ataque al secretismo como doctrina. Si esta organización estuviera realmente comprometida en efectuar denuncias de esta forma, se concentrarían en los casos de corrupción. Si creyeran que hay que salvaguardar la verdad histórica, se esforzarían por revelar hechos verificables. Y en caso de ser una operación de la militancia anti-bélica, intentarían proteger y no vulnerar, el funcionamiento de las comunicaciones diplomáticas. Muy por el contrario, lo que se ha hecho es publicar un enorme mosaico de mensajes que merecen los más diversos adjetivos respecto a las consecuencias de su impacto público, aunque muchos tan solo son de rutina, todos tienen el común denominador de ser documentación clasificada (Reservado, Secreto, Confidencial, etc.) o al menos de difusión restringida para aquellos no pertenecientes al ámbito oficial.

Entre ciertos grupos liberales norteamericanos puede entenderse que es una reacción al problema real, que es el secretismo Estatal en los Estados Unidos, lo que también es igual o aun mayor en otros países aun menos democráticos, lo que parece haber excedido el límite de lo razonable. Desarticulando el secretismo a favor de la transparencia parece un objetivo sensato, si fuere cierto que todo lo que es secreto es malo. Se acepta que existe, sin embargo, un propósito legítimo en el secreto de operaciones militares, en la obtención de inteligencia o en negociaciones diplomáticas.

Se observa también que aunque no fueron noticias muy difundidas, se realizaron progresos importantes este año respecto a cambios en las políticas de clasificación del secreto que se remontan a los tiempos de la Guerra Fría y se impulsan mejores criterios para el discernimiento y la discriminación de los documentos que merecen clasificación de seguridad.

En Mayo el gobierno reveló el número actual de las armas nucleares de los Estado Unidos (5.113 cabezas nucleares a Septiembre de 2009) por primera vez. La desclasificación de esta información, que es esencial para el esfuerzo futuro de control y desarme nuclear ha sido reclamada y a la vez resistida durante años. 

En Septiembre, el Director de la Inteligencia Nacional y el Secretario de Defensa revelaron el total del presupuesto de Inteligencia (USD 80.1 billones para el año fiscal 2010) desdoblando por primera vez  el componente nacional (USD 53.1 billones) y el militar (USD 27 billones). Hasta no hace pocos años los funcionarios de Inteligencia aseveraban que el revelado de estas cifras podía dañar la seguridad nacional al exponer los procedimientos de obtención de inteligencia. 

Sin embargo, durante el 2009,  el gobierno de Obama anunció que habría cambio de políticas para restringir el privilegio estatal de usar al secreto oficial con el fin de desalentar el inicio de litigios judiciales en determinados asuntos de seguridad nacional, aunque al parecer no se han logrado avances concretos en ese aspecto.

Por otro lado existe expectativa para el año 2011, por la edición de la Revisión de la Guía Fundamental de Clasificación. Se trata de procedimientos comunes a implementar por  cada agencia gubernamental con atribuciones para clasificar información, para que localice, identifique y anule requisitos de clasificación que ya no se encuentran vigentes (reclasificación), con lo cual se eliminarían inmensas cantidades de material documental sobrelasificado, muy por encima de su verdadera y real importancia.
En un extremo opuesto, cabe destacar que en nuestro país la ley 23.554 del año 1988, conocida como Ley de Defensa Nacional, establecía como disposición transitoria en  el Art. 45, que el Consejo de Defensa Nacional, organismo de trabajo creado por esta misma ley, en un plazo menor a 365 días, debía elaborar anteproyectos de leyes que debían ser elevados al Poder Ejecutivo Nacional para su consideración. Entre otras cinco leyes de marcada importancia figura la Ley de Secreto de Estado cuyo estado de tramitación es hasta hoy desconocido.
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