viernes, 18 de septiembre de 2009

El fantasma de la carrera armamentista

La preocupación expresada por el Pentágono por la compra de armas de Venezuela y la reunión de los ministros de Defensa y Relaciones Exteriores de Unasur en Quito, tienen lugar en momentos que el fantasma de la carrera armamentista crece en la región.  

Mientras tanto Brasil confirma su decisión de ser la potencia militar del continente. El acuerdo con Francia no sólo implica que el país invertirá 12.000 millones de dólares en armamentos, sino también que accederá a la tecnología nuclear, la que será utilizada para el proyecto del submarino a propulsión atómica que dará al país una clara ventaja regional en términos de tecnología militar. La compra de 36 aviones de caza modernos dará un paso en los próximos días -en el largo plazo se prevé adquirir un centenar- compitiendo EEUU, Suecia y Francia por el contrato, y teniendo éste último país una supremacía política importante para ganarlo a partir del acuerdo. Es que el gobierno francés ha ofrecido montar en el país un centro regional para fabricación y mantenimiento de este tipo de aviones de tecnología avanzada. El acuerdo también incluye la compra de fragatas, corbetas y misiles para la Armada. Paralelamente, el Ejército brasileño lanzó el plan Amazonía Protegida, que contempla la adquisición y renovación de su material por 10.000 millones de dólares. Incluye el despliegue de 28 bases en la frontera norte y la compra de 450 radares desarrollados por la industria brasileña, además de 150.000 fusiles FAL, 400 tanques y 1500 vehículos de combate. De esta manera, el Ejército se puso en línea con las adquisiciones que realiza la Armada y la Fuerza Aérea en el marco del acuerdo con Francia (cabe señalar que, como gesto simbólico, fue firmado el 7 de septiembre, día de la Independencia del Brasil). Paralelamente, los últimos hallazgos de petróleo en la plataforma submarina del país, además de justificar la renovación militar para defender los recursos naturales, transforman al país en la octava potencia energética del mundo (antes del hallazgo se ubicaba en el puesto 16), al mismo tiempo que se consolida como una de las tres potencias más importantes en la exportación de alimentos.  

Paralelamente, Venezuela ha firmado en Rusia nuevos contratos para la adquisición de armamentos, los que parecen tener como referencia un eventual conflicto con Colombia. Chávez denunció que EEUU quiere convertir a dicho país en el Israel de América Latina. En tres años, Venezuela ha comprado armas en Rusia por 4.000 millones de dólares y los contratos ahora firmados en Moscú suman 2.200 millones más, cifra algo superior a la mitad del monto total del acuerdo firmado por Brasil con Francia. La primera cuota de dicha suma sería un crédito de 300 millones de dólares para comprar un centenar de tanques T72 y T90, destinados al despliegue en la zona fronteriza con Colombia. Pero el acuerdo también incluye medios acorazados, helicópteros, misiles con 300 kilómetros de alcance y submarinos diesel. El Presidente venezolano ha dicho que Rusia apoyará a Venezuela en su proyecto nuclear, el que según él no tendrá por fin fabricar bombas. Agregó que pronto llegarán los misiles rusos para defender y no atacar. Paralelamente, Venezuela reconoció la independencia de Abjasia y Osetia del Sur, tomando partido por Rusia en el conflicto con Georgia. Al mismo tiempo se firmó un acuerdo para la explotación de petróleo y gas en la cuenca del Orinoco, el que tendrá una inversión de 1000 millones de dólares, cuando Repsol descubre nuevos yacimientos de gas y quizás ello lleve a España a ofrecer mediar en el conflicto con Colombia. Pero durante la visita a Irán, Chávez avanzó en un acuerdo para la transferencia de tecnología nuclear, reconociendo que dicho país ayuda a Venezuela con su plan nuclear. La cooperación nuclear entre Caracas y Teherán genera preocupación en Washington, pero también en Brasil.   

Si bien no puede hablarse todavía de una carrera armamentista en la región, las compras de Brasil y Venezuela están teniendo diversas consecuencias. EEUU se ha consolidado como el primer exportador de armas del mundo, pero está perdiendo terreno en América del Sur, lo que ocasiona preocupación en las empresas del sector. Es que los armamentos que se suministran a Colombia y los que comienza a recibir México para luchar contra la guerrilla y el narcotráfico, tienen un valor económico sensiblemente menor que el de los armas convencionales modernas que están comprando Brasil y Venezuela. Bolivia compró a Rusia un avión presidencial en 30 millones de dólares, como parte de un acuerdo más amplio de adquisición de equipos militares, el que contempla un crédito de Rusia por 100 millones de dólares y la instalación en el país de un centro para el mantenimiento de aviones y la entrega de cuatro aviones de transporte a la Fuerza Aérea Boliviana. Desde España, el Presidente boliviano volvió a reclamar contra el uso de las bases colombianas por parte de EEUU, en momento que se confirma el hallazgo en el país del principal yacimiento de litio del mundo, insumo vital para la fabricación de celulares. A consecuencia de las compras de Bolivia, Paraguay no sólo le ha pedido explicaciones, sino que además ha anunciado que también comprará. Ecuador, Chile -donde Bachelet anunció la intención de terminar con la llamada Ley del cobre, por la cual se destina al reequipamiento militar un porcentaje del ingreso por la exportación de dicho metal-, Perú y hasta Uruguay tienen en ejecución planes de reequipamiento militar de distinta envergadura. Sólo Argentina permanece al margen de ello, habiendo tenido lugar la última adquisición de armamentos hace quince años, comprándose entonces 24 aviones cazas Skyhawk en los EEUU.     

Brasil se abastece de armas en Francia, Venezuela en Rusia e Irán y Colombia en EEUU e Israel. No hay carrera armamentista, pero la renovación de armas combinada con conflictos regionales e intereses energéticos es una combinación peligrosa que mejor conviene desmontar.

 

El rearme brasileño

El rearme brasileño      

Los doce países de América han integrado UNASUR. Pero uno solo de ellos, Brasil, es la mitad de la región en términos de PBI, población y territorio. 

Se trata de una asimetría similar a la que se puede registrar entre Rusia y las ex republicas soviéticas. O como si en Europa y sus veintisiete países, los tres más grandes (Alemania, Francia y el Reino Unido) fueran un solo. 

Pero más allá  de la dimensión, es el único país América del Sur que tiene vocación de actor global. 

Analizando América Latina -no sólo la del sur- México es el otro país que por su dimensión podría pretender un rol de este tipo, pero por razones históricas y geográficas no tiene esta vocación. 

Brasil se piensa así mismo como una potencia mundial, al estilo de China, Rusia e India, los tres países del mundo con los cuales comparte la sigla BRIC. 

Comparándolo con ellos, es claro que la mayor desventaja relativa la tiene en el campo estratégico-militar, ya que las otras tres potencias tienen el arma nuclear y planes ambiciosos de reequipamiento y modernización de sus Fuerzas Armadas y Brasil está rezagado respecto a ellos en este rubro. 

Es por esta razón que el rearme brasileño tiene como primer objetivo reforzar la condición del país como actor global. 

En la región Brasil, más que como líder, está actuando como un factor de moderación, como se puso en evidencia en la reciente Cumbre de Unasur en Bariloche, donde el logro fue lo que se pudo evitar, ya que la condena al acuerdo Bogotá-Washington para el uso de bases hubiera significado la crisis de UNASUR y su Consejo de Defensa.

Frente a la supuesta escalada en la compra de armamentos en los países de la región andina y en particular las adquisiciones de Venezuela en Rusia -Chávez está realizando una gira por Libia, Argelia, Irán, Siria, Rusia y Bielorusia-, la tensión de dicho país y Ecuador con Colombia y el acuerdo para el uso de siete bases militares de este país por parte de EEUU, para Brasil dar una señal de que aumenta su capacidad militar refuerza su rol de país moderador en la región.

Además, por razones de equilibrio regional, Brasil no puede permitir que Venezuela o Colombia superen su capacidad militar, ni tampoco que estalle un conflicto entre ambos. 

Pero también las adquisiciones de armas en Francia, anunciadas por el gobierno brasileño, apuntan a adquirir los medios para hacer efectiva la soberanía nacional en su amplio territorio, y en particular en la región de la Amazonía, que es la de menor presencia estatal y que además linda con los países hoy más conflictivitos en América del Sur, donde la actividad de organizaciones ambientalistas es percibida como una limitación a la autonomía del estado brasileño.

Brasil analizó, en el pasado reciente, elegir a Rusia o a Francia como socio estratégico para el área de defensa. 

Optó  por el segundo, evitando una opción que hubiera creado dificultades en su relación con Washington. 

De esta forma confirma su autonomía de los EEUU, pero al mismo tiempo evita una confrontación con dicho país, que no ve con buenos ojos una presencia militar de Rusia en la región. 

En conclusión, el rearme brasileño responde en primer lugar al objetivo de ser potencia global, en segundo término a tener la capacidad de ejercer un rol moderador en la región y por último a mantener la capacidad de hacer efectiva la presencia estatal en las regiones menos pobladas del país.

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Afganistán: los objetivos y movimientos de la India, Pakistán e Irán tras las elecciones

La India, Pakistán e Irán han seguido la campaña electoral para las elecciones presidenciales en Afganistán teniendo en cuenta sus respectivas prioridades. Cada uno parece haber tenido como principal objetivo el desacuerdo en la intervención de otro sujeto externo en la nación asiática.

Las elecciones presidenciales llevadas a cabo en Afganistán el 20 de agosto de 2009, además de (como es obvio) en el plano interno, también tendrán consecuencias desde el punto de vista internacional, y, sobre todo, en las relaciones con sus países vecinos. En el momento en que estamos escribiendo este análisis, aún no se han difundido los resultados definitivos. Teniendo en cuenta que los datos que se van conociendo, expondremos las consecuencias de estas elecciones en las relaciones con la India, Pakistán e Irán.

Pakistán: ¿el gran derrotado?
Con motivo de las elecciones, Pakistán ha mantenido en general un perfil que podremos definir más adelante. Entre otras cosas, los días de las elecciones, cerró la frontera entre los dos países por motivos de seguridad. Según datos de la ONU, en su territorio se refugian alrededor de 860.000 prófugos afganos que se encuentran en edad para votar. Pero, al contrario de lo que sucedió en las elecciones anteriores, en esta ocasión, no se ha previsto ningún mecanismo para consentirles el ejercer su derecho al voto.A pesar de que existan algunas cuestiones pendientes de gran importancia (como la delimitación de la frontera entre los dos países y la de los prófugos afganos), el principal objetivo de Islamabad en escenario afgano consiste en su oposición a la acción de la India. En esta óptica, Pakistán ha juzgado de manera negativa al presidente saliente Hamid Karzai, ya que durante el transcurso de su anterior mandato favoreció el aumento de la influencia india en Afganistán. Sin embargo, ahora parece haberse resignado a su confirmación, ya que una posible victoria de su principal opositor, Abdullah Abdullah, será vista por Islamabad de manera aún más desfavorable. Abdullah, tayiko por parte de madre, se mantiene firmemente hostil a Pakistán y a una reconciliación con los talibales, que provienen mayoritariamente de la etnia pashtún. Por otro lado Karzai, un pashtún, defiende una pacificación nacional que englobe algunos sectores de los talibanes.El proceso de reconciliación podría dar a Islamabad la oportunidad de recuperar parte de la influencia que perdió con la caída del gobierno talibán liderado por el Mullah Omar al que había apoyado. A pesar de haberse desmentido, en Occidente se considera que Pakistán aún apoya a la guerrilla en Afganistán, desde el momento en que la considera un instrumento útil para perseguir sus fines en el plano geopolítico. De hecho, según algunos analistas pakistaníes, conseguir poner sobre la mesa de negociaciones al menos a los sectores “moderados” de los talibanes obligaría a Washington a presionar a Pakistán, para que “aprovechara” sus lazos con los rebeldes: ésto, como consecuencia, aumentaría el peso de las negociaciones.Dado que la oposición a los exponentes de la Alianza del Norte constituye una de las estrategias puestas en marcha por Islamabad, un resultado importante ha sido el asesinato (reivindicado por los talibanes) de Abdullah Laghmani, subdirector de la Agencia Nacional de Seguridad (el servicio secreto afgano), el 2 de septiembre de 2009. Según el analista indio M.K. Bhadrakumar, Laghmani (de etnia tayika) habría sido el punto de mira del servicio de seguridad pakistaní “Inter Service Intelligence” por su habilidad en descubrir y contraatacar los movimientos de los pakistaníes y de sus aliados. Además se dice que su superior, Mohammed Fahim (también tayiko) debería hacerse cargo de la vicepresidencia de Karzai. También Fahim ha catalogado de hostil la influencia del país vecino meridional. Por lo tanto, el asesinato de Laghmani representaría un primer movimiento en la preparación del retorno al poder de unos dirigentes no maleables de cara a Islamabad.Se dice que otorgar prioridad a las relaciones con la India por parte de Pakistán, también en la intervención en Afganistán, es una elección sustancialmente apoyada por Washington. Que este comportamiento, indudablemente pragmático, sea realmente útil para los Estados Unidos es algo que aún está por demostrarse. De hecho, ésto terminaría repercutiendo en su relación con Afganistán, además de con la India. El hecho de considerar a Pakistán como un socio principal tiene el riesgo de obstaculizar a Washington la posibilidad de mejorar su posición en la zona.

La India, la “débil” vencedora
La competición entre los dos principales candidatos a las elecciones presidenciales, Hamid Karzai y Abdullah Abdullah, es bien vista para la India, contenta gane quien gane. Si desde el principio Nueva Delhi ha visto con buenos ojos una confirmación de Karzai, quien ha desarrollado notablemente las relaciones entre las dos naciones, también considera que Abdullah (exponente de la Alianza del Norte que la India ha apoyado en la lucha contra los talibanes) podría llegar a ser un presidente “amigo”. Por lo tanto, sea quien sea el que gobierne, la India estará entre los beneficiados. Y la ventaja más importante será la pérdida de influencia de Islamabad en la nación asiática.Además de ésto, se considera que en los últimos años el gigante asiático ha consolidado su posición apoyando el desarrollo económico de Afganistán a través, entre otras cosas, de la construcción de infraestructuras. Pero el beneficio del que goza Nueva Delhi, derivado también del hecho de no ser percibida como una potencia con intención de dominar el país, es en realidad débil con respecto del que dispone aún Pakistán. Pakistán, por su parte, está ejerciendo presiones sobre Estados Unidos para que limite los movimientos de la India. Y no sólo en territorio afgano.La estabilización de Afganistán y la apertura de sus mercados, así como las vías de comunicación que lo atraviesan, constituyen los principales objetivos para los indios. El problema es cómo conseguir tales objetivos. Por el momento se puede decir que, si el apoyo a las Fuerzas Armadas y de Seguridad afganas (a través, por ejemplo, de su adiestramiento) sigue siendo un instrumento de intervención por parte de Nueva Delhi, un compromiso militar directo como consideran algunos, podría tener consecuencias negativas. Algunos objetivos de los indios ya están en el punto de mira de la guerrilla de talibanes. En el caso de que sus soldados se vieran acorralados en Afganistán (también bajo petición de Kabul) y, por ejemplo, provocaran involuntariamente la muerte de civiles afganos, serían vistos por los musulmanes que viven en los países de la zona (incluídos los que viven en la India) como persecutores de los islámicos. El capital conscientemente acumulado desaparecería en poco tiempo complicando, por ejemplo, las delicadas relaciones con los árabes.

La maniobras de Irán
Si Pakistán tiene como objetivo fundamental impedir el crecimiento de la influencia india en Afganistán, Irán tiene entre sus principales intereses controlar y, si es necesario, contrastar el peso que Estados Unidos tiene en el país vecino.En realidad, existe una convergencia de intereses entre Washington (principal protagonista extranjero) y Teherán en lo que se refiere a la estabilización de Afganistán. Irán, entre otros, acoge a cientos de miles de prófugos afganos de los que tiene la intención de favorecer su entrada en el país. Ambos países tienen como punto común el contener el extremismo sunnita, del que proceden los talibanes. Y los dos quieren combatir el tráfico de estupefacientes que salen desde Afganistán para ser vendidos en los mercados de la zona y en los mercados occidentales. A pesar de los desacuerdos relativos al programa nuclear iraní, sin embargo, para Washington sería favorable tener a Teherán como aliado en el contexto afgano.Pero Irán tiene también objetivos que divergen de los de EE.UU y su persecución podría empujarle a poner en marcha una serie de medidas dañinas para los adversarios. Éste tiene la intención de poner en crisis el status quo a nivel geopolítico, que desde el momento lo relega a una posición que se puede catalogar de marginal. De hecho, no se deja de lado el hecho de que la experiencia política y religiosa iraní se presenta como revolucionaria.Para afirmar su papel en el escenario medio oriental y asiático, Teherán puede decidir debilitar a Estados Unidos apoyando a sus adversarios, en concreto a los talibanes, suministrando armas y, según algunos, adiestramiento. De este modo, Teherán, como promotor de la Alianza del Norte contra los talibanes (decididamente anti chiíes) se ha convertido en socio del antiguo enemigo para combatir uno más potente, Estados Unidos. El proyecto a largo plazo, sería debilitar el adversario aumentando las pérdidas humanas. Como marca el diario Tehran Timen, el consejero militar del Líder Supremo Iraní, el General Mayor Yahya Rahim Safavi, ha pronosticado que Afganistán será un nuevo Vietnam para Washington.Hay que destacar que, apoyando a los talibanes, el gobierno iraní favorece a Islabamad, que parece ser el principal patrocinador externo de tal movimiento insurreccional. Este es un elemento a tener en cuenta en el análisisde las relaciones entre los dos países, que entre otros, están poniendo en marcha el proyecto de un gaseoducto que les una.Las dificultades que Estados Unidos encuentran en la pacificación de Afganistán y su intención de involucrar a la República Islámica en la discusión sobre el futuro del país, empujó a algunos sectores a incubar la idea de que Estados Unidos necesitaba a los iraníes más de lo que los iraníes necesitan a los norteamericanos. Este estado de ánimo, expresado también en un editorial del diario Kayhan del 27 de julio de 2009, da a entender que Washington podría resignarse a la idea de un Irán nuclear a cambio del apoyo en Afganistán. Está aún por demostrarse que este análisis sea correcto.

Estados Unidos no tiene intenciones de depender de la ayuda de Teherán ni, aparentemente, de consentir lo referente a su programa nuclar. Desde hace tiempo, algunos sectores de la inteligencia norteamericana, acusan a los iraníes de suministrar armamento a los talibanes, aunque estas acusaciones son criticadas por otros analistas.Entre los dos principales candidatos a las presidenciales, según algunos, Teherán prefería a Abdullah, más ligado a la Alianza del Norte, patrocinada también por Teherán. El embajador iraní en Kabul, Fada Hossein Malesi, declaró el 5 de septiembre de 2009 que Teherán desea la creación de un gobierno de coalición en Afganistán.

Conclusiones
Los nuevos dirigentes que subirán al poder en Afganistán deberán enfrentarse con las prioridades y las estrategias de los tres países vecinos (en primer lugar con las políticas de Pakistán), equilibrándolas con las peticiones de Washington.La celosa hostilidad de Islamabad, el apoyo de Nueva Delhi y el apoyo de Teherán (que tiene a Washington en el punto de mira) son tres elementos que condicionarán, positiva o negativamente, la acción del liderazgo de Kabul. De forma individual, ninguno de ellos resultará determinante, pero, en conjunto con otros factores, externos o internos, podrá contribuir a comprometer la estabilidad de Afganistán.Por favor, acuérdese del Medio Ambiente antes de imprimir este correo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Canadá: las buenas noticias económicas no garantizan la estabilidad política

El documento recientemente publicado por el Instituo de Estadística Canadiense sobre el transcurso de la economía durante el segundo cuatrimestre de 2009, ha revelado datos más esperanzadores de lo previsto sobre las condiciones económicas del país norteamericano. En concreto, alguno de los sectores productivos más pujantes, como son el petróleo, el gas o los automóviles, han vuelto a registrar datos de crecimiento. También el sector financiero canadiense, uno de los más sólidos del mundo, ha vuelto a tener resultados positivos. Sin embargo, la lenta estabilización económica no parece aplacar la inestabilidad política del país, que podría llamar nuevamente al voto después de que el líder del Partido Liberal (que con su “no oposición” está manteniendo en pie al gobierno Conservador) haya declarado recientemente que la convocatoria de nuevas elecciones no sería algo necesariamente malo para el país, sino que incluso podría ser positivo.

La lenta recuperación hace pensar que lo peor ya ha pasado
Canadá, aún habiendo puesto en marcha en los últimos años nuevas economías y aún gozando de un sistema financiero sólido, se ha resentido por la crisis económica como todos los demás países económicamente avanzados. Los efectos de la crisis en Canadá se han sentido sobre todo en el ámbito productivo, más que en el financiero, ya que las exportaciones representan un tercera parte del PIB canadiense y gran parte de estas exportaciones, el 80%, son hacia Estados Unidos.Tras meses de dificultad, que han supuesto datos negativos en todos los sectores económicos, parecen llegar noticias esperanzadoras para el segundo cuatrimestre del 2009. El informe de Statistics Canada (StatsCan), es positivo en lo que se refiere a la reactivación económica del país. El Producto Interior Bruto canadiense ha aumentado por primera vez desde junio del 2008, aunque sólo un modesto 0,1%. La compra de bienes ha aumentado ligeramente, empujado sobre todo por el sector automovilístico y por el mercado inmobiliario, que ha sufrido un aumento de las inversiones nacionales del 1,7%. Las importaciones y exportaciones aún están disminuyendo (un 2% las primeras y un 5% las segundas) pero en una cantidad muy reducida con respecto al primer cuatrimestre, cuando las exportaciones sufrieron una caída del 8,7%. Los gastos de consumo de bienes y servicios han aumentado un 0,4%, empujados por los bienes duraderos y por los servicios financieros. Los gastos personales están creciendo lentamente, un 0,2%, que de todas formas supone una mejora con respecto al -0,5% de finales del año pasado. El consumo se está volviendo a encauzar después de que en julio la tasa de inflación fuera negativa.La reactivación económica también está incentivada por el crecimiento del sector petrolífero y del gas (fundamental para la economía canadiense y motor del desarrollo de muchos sectores industriales, estando Canadá entre los principales proseedores de reservas de petróleo y tercer productor de gas natural del mundo), que ha registrado un crecimiento del 1,3%, aunque los demás sectores de extracción de materias primas no han tenido la misma suerte, sufriendo una caída del 33% a causa de la escasa demanda y de los altos costes de manutención.

El papel del sector bancario en la recuperación
El sistema bancario canadiense es uno de los más sólidos del mundo debido a la enorme prudencia en las inversiones y la elevada capitalización. El resentimiento de la crisis se produjo únicamente por el desmoronamiento del sector inmobiliario, pero no produjo tanto daño como en otros países económicamente avanzados. En los últimos tiempos, cuatro de los cinco bancos más grandes de Canadá han tenido inesperados rendimientos positivos que han apoyado la recuperación de las inversiones financieras y del mercado inmobiliario. Los bancos canadienses han sobrevivido a la crisis de crédito sin recibir dinero del gobierno (al contrario de lo ocurrido en otros países), aunque la recuperación se puede atribuir al enorme gasto que el gobierno de Harper ha realizado para apoyar el consumo y el sector inmobiliario con medidas como la de incrementar las ayudas públicas para la compra de la primera vivienda. Los banqueros canadienses temen ahora que a esta fase de optimismo le siga una recaída provocada por el fin de las ayudas estatales y por las posibles medidas del gobierno para equilibrar la balanza estatal. Sin embargo, el Banco Central Canadiense confía en esta tendencia de la economía para el próximo cuatrimestre. El gobierno, sin embargo, ha acogido con cautela esta recuperación; el Ministro de Economía, Jim Flaherty, ha señalado que la recuperación se debe a las medidas de estimulación puestas en marcha por el gobierno y que, por lo tanto, aún es pronto para pensar que la salida de la crisis será estable y segura.

El desencuentro político no se aplaca tras la crisis
El gobierno podría aprovecharse de estas señales de recuperación para hacer propaganda, sobre todo cuando existe el riesgo constante de unas nuevas elecciones, pero es consciente de que esta autocelebración podría ser contraproducente en este momento de leve recuperación económica. Además, hay que tener en cuenta que el gobierno ha gastado mucho para oxigenar la economía y que aún hay muchos canadienses en paro como consecuencia de esta crisis. Sólo en el mes de julio, se perdieron 45.000 puestos de trabajo. Aunque el gobierno de Harper es optimista respecto a la economía, en el plano político corre el riesgo de caer. El líder del Partido Liberal, Michael Ignatieff, cuya “no oposición” al gobierno está manteniendo en pie al partido mayoritario, ha declarado que unas posibles elecciones anticipadas no crearán inestabilidad sino que, de hecho, podrían ser beneficiosas para el país, insinuando que se podría realizar a corto plazo una moción de censura. Ignatieff reforzó esta sospecha el 2 de septiembre cuando declaró abiertamente que el Partido Liberal no apoyará más al gobierno de Harper. El Partido Liberal necesita en este momento involucrar a algunos parlamentarios de partidos menores, como el Nuevo Partido Democrático o el Partido Quebequés, para derrotar al gobierno de Harper y celebrar elecciones en Canadá por cuarta vez en cinco años. Uno de los políticos más importantes del Partido Liberal, Bob Rae, ha afirmado que la moción de censura contra el gobierno podría presentarse a principios de octubre.Pero el Partido Liberal podría hacer creer que empujará hacia la posibilidad de nuevas elecciones para presionar sobre al gobierno y con la intención de que haga concesiones o que, al menos, ponga en marcha políticas al gusto del Partido liberal, dado que en los próximos se abrirá el debate sobre cómo volver a llenar las arcas del Estado tras las medidas anticrisis. Las posibles maniobras para dar tranquilidad al balance estatal canadiense podrían ser un aumento de los impuestos, o una reducción del gasto público. Dado que actualmente el gobierno está liderado por un partido conservador, es posible que prefiera la segunda de las opciones, y las señales ya se están haciendo notar, visto que una de las primeras críticas que Ignatieff hace al gobierno de Harper, es descuidar la sanidad pública para aumentar los ingresos. Pero dada la inestabilidad del sistema político canadiense, es difícil prever quién liderará el país y en que modo intentará poner orden en la balanza estatal.En el caso de celebrarse nuevas elecciones, los bancos – determinados por la solidez de la recuperación económica – podrían apoyar a los conservadores, dado que han compartido con ellos las medidas anticrisis del gobierno, aunque sabiendo que todo ello tendrá un precio: el riesgo de que una nueva crisis pueda presentarse cuando las ayudas del gobierno acaben, y con la consciencia de que los estímulos económicos y financieros han costado caro a las arcas del estado, un día podría producirse un aumento de los impuestos para sanear el balance.

Conclusiones
Dadas las afirmaciones de los dos líderes de los principales partidos de oposición, Michael Ignatierr, del Partido Liberal; y Jack Layton, del Nuevo Partido Democrática, parece que Canadá se prepara para nuevas elecciones. La configuración política resultante de las elecciones no está bien definida, ya que ni losi Conservadores ni los Liberales obtendrían la mayoría absoluta, y actualmente los Conservadores aventajan en 11 puntos a sus adversarios. A pesar de la ventaja en los sondeos, los conservadores temen unas nuevas elecciones, vistas las posibles alianzas entre los partidos de la oposición, intentando explicar a la opinión pública que podría ser peligroso, en un momento de leve recuperación de la crisis económica.

Lo cierto es que el próximo gobierno, sea del color que sea, deberá afrontar el problema de sanear el balance estatal tras la gran intervención económica por parte del gobierno para contrarrestar la crisis. El posible resultado en Canadá puede ser el de un país que tiene todos los instrumentos necesarios para la prosperidad económica (recursos energéticos, nuevas economías y un sistema bancario sólido), pero sin un gobierno estable que dé un perfil claro al país.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Brasil: Ficha del País

Por territorio, Brasil es el país más extenso del hemosferio austral. Situado en el subcontinente sudamericano, se asoma por el oeste sobre el Océano Atlántico, y se adentra en el este hasta abrazar casi enteramente la cuenca amazónica, área en la cual confina con los estados de Surinam, Guyama, Guyana Francesa, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia. Por el sur, se estrecha progresivamente extinguiéndose en la cuenca del río Paraná y Uruguay, tocando los estados de Argentina, Uruguay y Paraguay. En América Latina es la mayor economía y el país con mayor población, teniendo 184 millones de habitantes. Brasil es un país independiente desde 1822 y es miembro de la ONU desde 1945.

Política
El presidente de la República Federativa del Brasil es Luiz Inácio da Silva, llamado Lula, cuyo nombre se asocia a una historia de luchas sociopolíticas ligadas a su experiencia de sindicalista y a su aventura política en el PT, el Partido de los Trabajadores. Elegido en el 2002, y reelegido en el 2006, su mandato concluirá en el 2010. Lula, ha sabido gobernar el país con gra habilidad política y con pragmatismo, lo que le ha llevado a implementar políticas sociales de tipo progresista, pero compatibles con las exigencias de una moderna economía de mercado. En los años de la administración Lula no han faltado los momentos de dificultad debido sobre todo al azote de la corrupción que, periódicamente en Brasil sale a la luz en la arena política y los medios, y que ha implicado a algunos sectores del PT. En el país, redes clientelares consolidadas se sobreponen a los mecanismos institucionales democráticos y toca al presidente mantener el frágil equilibrio entre ética y gobernabilidad, frecuentemente en favor de la segunda. No obstante ello, Lula goza de gran estima y parece verosímil que en las elecciones presidenciales del 2010 su heredero, que muchos ven en la persona de Dilma Roussef, actualmente jefe del Gabinete de la presidencia, pueda conducir al PT a la tercera victoria consecutiva en las elecciones presidenciales. Para lograr esta empresa, el gobierno deberá resolver la espinosa cuestión del régimen de explotación de los yacimientos petrolíferos descubiertos recientemente a lo largo de las costas brasileñas. El “pre-sal” ha reabierto el antiguo debate entre liberistas y nacionalistas, y tiene el potencial para generar una tormenta política. A tal propósito se han presentado cuatro proyectos de ley que prevén una posterior capitalización de Petrobras; la creación de un fondo social de inversión para los beneficios de la explotación del yacimiento; el paso -novedad más significativa- del régimen de concesiones al régimen de participación; y, en fin, la institución de una compañía estatal, la Petro- sal, encargada de representar el Estado en las participaciones.

Economía
La estructura productiva de Brasil consta de una amplia gama de actividades diferentes. Brasil es una potencia agrícola, el “agro-bussines” (que incluye producción, elaboración y distribución) determina el 25% aproximadamente del PIB y ocupa el 35% de la fuerza de trabajo. Brasil es el mayor productor en el mundo de azúcar, café, fruta tropical, concentrado de naranja, ganado y biocombustible. Además, el país resulta muy competitivo en la exportación de soja y derivados, e de etanol. Grandes recursos son destinados al sector por parte del gobierno, con 57 mil millones de dólares para el plan de desarrollo agrícola 2009- 2010. El país dispone también de sectores industriales muy avanzados, entre ellos el petroquímico, el siderúrgico, el automovilístico, el textil o el aeronáutico. Importante para la economía es también la producción de materias primas y semielaboradas, como el acero (producto más exportado por volumen de negocios), la madera, petróleo y otros minerales. Los últimos años se ha registrado un auténtico boom de las exportaciones, las cuales están diversificadas por tipo y por países de destino. Lo que ha permitido que la caída de la economía estadounidense impactase menos, a pesar de que este país ha sido históricamente el mayor socio comercial de Brasil. Así, en los últimos años Pequín ha reemplazado, al menos parcialmente, a Washington en los intercambios comerciales. La industria de los servicios ha alcanzado un grado alto de sofisticación en el sector de las telecomunicaciones, en el bancario, en el comercial, en el financiero, en el energético y en el informático. El país está, además, orientado hacia la autosuficiencia energética. El 74% del potencial eléctrico se genera a través de energía hidroeléctrica, El etanol de caña de azúcar satisface más del 50% de la demanda de combustible para los vehículos. Los yacimientos petrolíferos del pre-sal parecen colocar a Brasil entre los diez países con el mayor número de reservas en el mundo.A pesar de la crisis y sus efectos, la economía brasileña goza de buena salud. Las previsiones relativas al PIB del 2009, inicialmente preocupantes, son continuamente redimensionadas, y ahora oscilan entre el 1,3% y el 0,3% de crecimiento negativo. Para el 2010 se hipotiza que el país vuelva a crecer a niveles sostenidos, y que los indicadores macroeconómicos vuelvan a mejorar como en el periodo anterior a la crisis. Esta tendencia positiva ha inducido a importantes agencias de risk-rating a promover en el país el grado de inversión. La política monetaria del gobierno de Lula ha estado orientada hacia la contención de la inflación la estabilidad financiera es una de las prioridades, reduciendo la vulnerabilidad del país a la recesión. Entre las medidas tomadas para combatir la crisis, tenemos la inyección de 100.000 millones de dólares de liquidez en la economía local, la reducción de los impuestos a la industria manufacturera y la reducción de las tasas de interés. Además, el oaís tiene a motivar las inversiones extranjeras, las cuales resultan fundamentales para el crecimiento, dada la endémica carencia de capitales provenientes del ahorro. La leislació del 2004 promueve la asociación entre lo público y lo privado, y en el 2007 ha sido activado el mastodóntico PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento)el cual se destina al desarrollo de las infraestructuras. Los sectores cercanos al gobierno sostienen que el PAC ha servido como barreca anticíclica ante la crisis. Sus detractores, en cambio, lo consideran ineficaz a causa de su monstruosa burocracia.Pero Brasil se presenta con una tasa alta de desigualdad económica y social, y el porcentaje de población bajo el umbral de la pobreza es alta, a pesar de los programas sociales dirigidos a aliviarla, implementados en los últimos años. Al aumento del PIB no le corresponde una justa redistribución de la riqueza y el coeficiente de Gini permanece entre los más altos del mundo.

Relaciones Internacionales
Brasil es miembro de la OEA y del Tratado de Recíproca Asistencia (TIAR). En los últimos veinte añosm la política exterior, ha estado dirigida al diálogo y a la cooperación económica con los estados de América del Sur. Desde antes, con el MERCOSUR que reúne Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela (cuya adhesión está pendiente) e una zona de mercado de libre intercambio y al cual se ha asociado además Bolivia, Perú, Chile y Colombia; y la neonata UNASUR, Unión de los Estados Sudamericanos, que quiere ser un instrumento de cooperación política. Brasil participa en las agencias especializadas de la ONU, para la que además pretende obtener un puesto permanente en el Consejo de Seguridad.El país es muy activo en el frente del Doha Round de la OMC, por la cual se pretende derribar las barreras arancelarias por parte de los países desarrollados. También en el ámbito del G-20 Brasil ha mostrado ser un actor clave. Y la decisión de convertirse en un pañis acreedor del FMI confirma esta tendencia. Además. La administración Lula ha profundizado las relaciones comerciales y de cooperación. El objetivo, afirmarse en el panirama económico internacional y obtener el reconocimiento de su peso político internacional. La integración que pretende de en Sudamérica responde a lo mismo: mejorar sus posiciones en las negociaciones internacionales. Brasil es tradicionalmente un país pacífico y recientemente ha resulto de un modo cooperativo las controversias nacidas con la oleada de nacionalizaciones en el subcontinente, que en ocasiones han implicado empresas brasileñas.

Previsiones
El país es estable política y económicamente, Es factible que salga de la crisis relativamente ileso y recupere los ritmos de crecimiento anteriores. La coyuntura económica internacional está en la base del crecimiento, pero hay que reconocer los méritos de sus dirigentes políticos, que han sabido gestionar un proyecto a largo plazo. A pesar de ello, permanece la corrupción y las prácticas clientelares, crónica en la sociedad brasileña que obstaculizan las relaciones económicas, junto con la maquinaria burocrática aunque se advierte una leve mejora, sin dejar de ser preocupante. Sólo un proyecto a largo plazo podrá sacar a Brasil de la pobreza, la criminalidad y la ilegalidad.En 2010 se celebrarán las elecciones presidenciales, para las cuales los candidatos principales serán Dilma Roussef y José Serra, actual gobernador del estado de San Paulo, que concurrirá por el PSDB. Dilma Roussef recoge los consensos en el interior de la coalición gobernante, pero no tiene el carisma de Lula, que sigue siendo la referencia del PT. Los sondeos dan como favorito a Serra, pero la sorpresa podría ser servida por Marina da Silva, ministra de medio ambiente que dimitió durante el gobierno de Lula, crítica de las políticas ambientales y del proyecto “Plan Amazonia Legal”, que regula el régimen de propiedad del territorio amazónico, frecuente escenario de disputas. Da Silva concurriría a las presidenciales con el Partido Verde. Será decisivo para las elecciones el impacto sobre la opinión pública de las leyes sobre el pre-sal, así como los continuos escándalos del partido gobernante.

Principales indicadores socio-económicos


2007 2008 2009 2010
Crecimiento % PIB (real)[1] 5,7 5,1 -1,3 2,2
PIB per capita (nominal - US$) [1] - 7043,08 8197,43 6526,25 6692,19
Inflación [1] 3,6 5,7 4,8 4
Desocupación %[2] 9,3 8

Deuda externa (Mll. US$) [2]
236,6

IDH (Índice de Desarrollo Humano) [3] 0,789 (2000) 0,800 (2005) O,807 (2006)
Tasa de alfabetización % [4] 86,4 (2000) 90 (2007)

HIV/AIDS (% pobl. adulta infectada) [5] 0,6 (2000) 0,6 (2007)

Tasa de Pobreza (% población < 1 US$)[3] 31 (2005)


Coeficiente de Gini [3] 0,569 (2005) 0,563 (2006) 0,556 (2007)

martes, 8 de septiembre de 2009

Afganistán: en el centro del nuevo Gran Juego

La presencia militar estadounidense en Asia Central se está reforzando para gestionar el conflicto afgano. La estabilidad de Afganistán refleja su importancia en un contexto mucho más amplio relacionado con el juego de influencias que Estados Unidos, China y Rusia mantienen para conseguir el control de una zona extremadamente importante en el plano geoestratégico como es la centroasiática.

El Presidente tayiko, Emmomali Rakhmov, y el Presidente afgano, Hamid Karzai, inauguraron el 26 de agosto un puente que une ambos países centroasiáticos. La estructura, de 700 metros de longitud, se erige sobre el río Pyanj entre el puerto tayiko de Nizhny Pyanj y el afgano de Sher Khan Bandar, cercano a la frontera uzbeka. Las autoridades de ambos países han acordado la apertura de zonas de libre mercado entre los dos márgenes con el fin de promover las actividades comerciales y se está considerando, además, la idea de facilitar los trámites aduaneros y de visado por el mismo motivo. Evidentemente, es de vital importancia destacar que el país que más ha contribuido al proyecto ha sido Estados Unidos, con 37 millones de dólares, es decir, la mayor parte del capital necesario, y su indispensable conocimiento. Otros países inversores han sido Noruega, Japón y la Unión Europea. Aunque los gobiernos tayiko y afgano se afanen en destacar que la estructura tiene una finalidad principalmente comercial, es evidente que ésta tiene una importancia decisiva desde el momento en que, a principios de año, Dushanbe concedió a Estados Unidos el uso de la red de carreteras y líneas ferroviarias para el transporte de mercancías no letales a Afganistán. Poco después, el gobierno turkmeno tomó una decisión similar al poner a disposicón su espacio aereo y también el uzbeko, que no sólo ha abierto la red ferroviaria y de carreteras sino que ha puesto a disposición de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN la nueva base aerea de Navoi, restaurada recientemente gracias a la financiación de Corea del Sur. La decisión de Dushanbe llega tras la decisión del gobierno kirguiso de cerrar la base de Manas a las fuerzas extranjeras, probablemente debido a la importante financiación económica de Moscú. Esta era la única base aerea centroasiática que continuaba a disposición de las fuerzas estadounidenses tras la clausura de la uzbeca K2 (Karshi-Khanabad) tras la ruptura de las relaciones militares entre Washington y Tashkent. Este acontecimiento ser produjo tras la masacre de Andijan en 2005, cuando el gobierno uzbeko fue duramente criticado por sus métodos represivos contra la población civil. Las concesiones de los gobiernos centroasiáticos son una bendición para Washington que tiene que gestionar una situación post electoral confusa en Afganistán y que debe lidiar continuamente con Rusia y China en la zona.

Afganistán, afectado de por sí por innumerables problemas internos, se encuentra en medio de un tablero internacional en el que las potencias estadounidenses, chinas y rusas se disputan la influencia en Asia Central e, incluso, en Asia y Oriente Medio. Ya en 1919, Sir Halford Mackinder formuló la Teoría del Heartland, según la cual, quien controlase el corazón del mundo, es decir la zona comprendida entre el Mar Báltico y el Hindu Kush, controlaría Eurasia y, en consecuencia, el mundo entero. A pesar de que haya que leer la teoría de Mackinder en su contexto histórico, se puede establecer una relación con la situación actual. Numerosos expertos utilizan la expresión “Gran Juego” para señalar el conflicto silencioso que tuvo lugar entre Reino Unido y Rusia entre el siglo XIX y el XX por el control de Asia Central. En este momento, la necesidad energética, el terrorismo islámico y la emersión de China como una nueva potencia mundial han hecho que Asia Central juegue un papel de eje para las grandes potencias y que el nuevo tablero se llame “Nuevo Gran Juego”. A pesar de que las grandes potencias han estabilizado en cierto modo el régimen de cooperación en la lucha contra el terrorismo, aún sigue sin resolverse el hecho de que China y Rusia no vean con buenos ojos su presencia en las cercanías de sus fronteras. Esta presencia se está reforzando gracias a los acuerdos que los estadounidenses han firmado con los gobiernos centroasiáticos para gestionar el conflicto afgano. Precisamente debido a las repercusiones políticas que esta guerra está causando en los países centroasiáticos, hay que tratar de contrarrestar la expansión de la militancia islámica que está llegando a comprometer gravemente la estabilidad de los gobiernos centrales. Tayikistán tiene que estar atento a la gran minoría tayika que representa cerca del 38% de la población afgana y que es un asunto que tuvo gran relevancia política en la batalla de los muyahidines contra la URSS y en la de la Alianza Norte contra los talibán, después. Incluso la minoría uzbeka de Afganistán ha asumido una importancia política durante la guerra a los talibán gracias a su despiadado comandante Dostum, que parece que ha vuelto a las filas de Karzai. Estos gobiernos, sin embargo, deben tener cuidado con la influencia que la militancia tiene en su población. El Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) fue declarado hace tiempo organización terrorista y trata de contrarrestar al gobierno autoritario de Karimov en Tashkent captando adeptos a lo largo de todo Asia Central. Contribuir a la gestión del conflicto afgano para los gobiernos centroasiáticos significa tratar de controlar su propia estabilidad interna. Además, es posible que la cooperación con Estados Unidos se traduzca en una gran ayuda económica desde el momento en el que muchos de estos gobiernos tienen que afrontar situaciones económicas pésimas debido a la crisis mundial. Si Rusia sigue tratando de mantener aún el control sobre los gobiernos centroasiáticos para no perder su base de influencia en Asia Central, China tratará de introducirse económicamente en la zona para afrontar su enorme necesidad energética. En febrero de 2008, China y Turmekistán acordaron que la CNOC (China National Petroleum Corporation) y Turkmengaz comenzaran la construcción de un oleoducto de 3.000 kilómetros de longitud que uniera Xinjiang, la región más noroccidental de la República Popular China, con la zona kazaka del Mar Caspio, de forma que China recibe 10 millones de toneladas de petróleo al año, cantidad que se duplicará en 2011. Incluso el factor geopolítico, junto al económico, desempeña un papel fundamental en las decisiones políticas de Pekín. Las buenas relaciones militares que unen Estados Unidos con los gobiernos centroasiáticos, las renovadas alianzas militares con Indonesia y Vietnam, las grandes alianzas con India y Japón y las críticas relaciones con Irak, Irán y Corea del Norte hacen, entre todas, que la potencia asiática se sienta, en cierto modo, rodeada por la presencia estadounidense.

Dentro del tablero geopolítico actual, la prioridad estadounidense en lo referente al conflicto afgano seguramente sea la de mantener la estabilidad en la zona. Numerosos representantes de la militancia islámica ya se han introducido en Asia Central, especialmente en Uzbekistán y Tayikistán a través del MIU y del Hizb at- Tahrir (partido de la liberación). La caída definitiva del gobierno afgano y una recuperación del poder por parte de los talibán comprometerían la frágil estabilidad política del país centroasiático, ya débil por la crisis económica internacional. Tayikistán, por ejemplo, comparte con Afganistán una frontera de 1.200 kilómetros de distancia. La estabilidad en la zona es, por tanto, uno de los objetivos en común entre Estados Unidos y los gobiernos centroasiáticos y, en parte, también de China. La República Popular China está preocupada por su influencia política en Asia Central, pero también por la estabilidad de su región noroccidental de mayoría musulmana. También hay que tener en cuenta que un conflicto de mayores dimensiones en la zona centroasiática podría llevar a un conflicto más directo entre las grandes potencias para afirmar su supremacía en la zona. Estados Unidos no puede permitirse perder Asia Central debido al papel de puente que tiene en Oriente Medio; del mismo modo China, no puede perder terreno en el conflicto con Washington ya que le podría cerrar el acceso a las enormes fuentes energéticas de Asia Central. En conclusión, los gobiernos centroasiáticos no pueden afrontar una posible inestabilidad política causada por las militancias islámicas y menos aún sobrevivir sin la ayuda y la inversión económica de las grandes potencias. Por su parte, el gobierno afgano no puede por ahora cultivar buenas políticas de vecindad con los países desde los que Estados Unidos transporta el material para sus misiones. Para Washington será importante adoptar políticas adecuadas con estos países, ya sea por un motivo estrictamente estratégico militar o ya sea por contener la expansión china, aunque sin hacer que la República Popular se sienta amenazada por una amenaza posterior. Además hay que recordar que muchos de los gobiernos centroasiáticos desgraciadamente son famosos por sus políticas autoritarias, medidas ante las que Washington debería ser contraria pero que quedan apartadas momentaneamente por el ievidente interés estratégico. Desempeñar el papel más relevante respecto a la unión militar contra Afganistán también podría ayudar a los países centroasiáticos a retomar una relevancia política y no sólo estratégica dentro de la zona. Si estos gobiernos lograsen jugar sus cartas inteligentemente, podrían lograr importantes ventajas políticas y económicas de las grandes potencias y podrían incluso abandonar esporádicamente su papel de meros peones en el juegos de las grandes potencias.
 

lunes, 7 de septiembre de 2009

Filipinas: el envío de dinero de los emigrantes, ¿savia vital o talón de Aquiles?


En el 2002, la Presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, fue al aeropuerto para recibir a un grupo de inmigrantes que entraban en el país: en la mano sujetaba una bolsa que contenía los nombres de las personas que entraban en el país, de la que extrajo el nombre del afortunado vencedor de 2.000 dólares. Quizás este episodio pueda dar una idea del impacto que provocan los envíos de dinero por parte de filipinos que trabajan en el extranjero en la economía del país y del grado de consciencia de las autoridades del gobierno. De hecho, la economía filipina consigue sobrevivir gracias a las ayudas que estos últimos envían a sus familias. Pero si por un lado el país obtiene savia vital de los envíos de los emigrantes, o mejor dicho de las ganancias que consiguen, por otro lado ésto puede constituir un punto de debilidad: un factor que crea un equilibrio que quizás, a largo plazo, podría resultar de dudosa estabilidad.

La migración: motivos y datos

Desde hace tiempo Filipinas es protagonista de grandes flujos de emigraciones: en particular la diáspora alcanzó grandes cifras tras la segunda guerra mundial y se vio reforzada durante el gobierno de Marcos, desde 1973 hasta 1981. De hecho, en esos años el presidente proclamó la ley marcial, bajo la que las instituciones democráticas fueron suprimidas y las libertades civiles limitadas: como consecuencia, a las primeras migraciones provocadas por motivos económicos se le añadieron los disidentes políticos. En cualquier caso, los filipinos que emigran lo hacen sobre todo por los problemas económicos y laborales dentro de su país: el desempleo ha alcanzado y superado el 1'8% de la mano de obra, mientras que el subempleo se encuentra en el 25%; no es sorprendente que la población que vive bajo el umbral de la pobreza alcance el 40% del total. Los OFWs (Trabajadores Filipinos en el Extranjero) residen en todo el mundo: en total las personas que han abandonado su tierra de origen son unos once millones, un 1'11% de la población total, de los que dos millones se han establecido en los Estados Unidos y más de un millón y medio en los países de Oriente Medio; también se pueden encontrar grandes comunidades en Japón, Hong Kong y Taiwán. La historia de las Filipinas está relacionada en cierta manera con España y los Estados Unidos. De hecho el país fue una colonia de ambos estados. Los españoles dominaron el archipiélago durante más de tres siglos, desde 1565 hasta 1821, y el hecho por el que la mayoría de los habitantes sean católicos es un legado de los misioneros españoles. Por otro lado, los Estados Unidos gobernaron el país de 1898 hasta 1946; son muchos los enfrentamientos, incluso sangrientos, los que sucedieron entre los colonizadores y la población en ese período. A pesar de esto, para los filipinos hoy es bastante fácil integrarse en la sociedad americana: de hecho representan el segundo grupo étnico asiático más numeroso en el país con 4 millones de personas. Se puede decir lo mismo de los filipinos en España: suponen el segundo grupo étnico asiático en el país, 300.000 personas en total, después de los chinos; además son muchos los españoles de origen filipino. Los emigrantes filipinos pudieron integrarse sin dificultad en el país de acogida, en parte gracias al conocimiento de la lengua inglesa y en parte a su alto nivel de formación. Sin embargo, la mayor parte de los trabajadores recibe un bajo salario o desarrollan trabajos de baja especialización: desde trabajos domésticos en Oriente Medio, a las tareas en las fábricas de azúcar en Sudán; en particular en el extranjero ocupan los trabajos de camareros, dependientes, trabajadores en el servicio doméstico y agricultura. Sin embargo existe otro porcentaje de estos inmigrantes que consigue encontrar trabajos como médico, enfermero o ingeniero, sobre todo en los Estados Unidos. Muchos de ellos se ven obligados a dejar a los hijos y familiares, ya sea por motivos económicos o por el empeño que ponen los filipinos en su vida social y religiosa, la mayor parte de las comunidades al otro lado del océano están muy unidas e integradas y a menudo se ayudan entre ellos. Conseguir trabajar en el extranjero, además de alimentar a sus hijos o familiares y ofrecer la esperanza de un futuro mejor, sobre todo permite mantener el desempleo interno del país de origen bajo control. Por todos estos motivos, pero en particular por la gran contribución que recibe la economía de país de los envíos de dinero de los inmigrantes, los que emigran son vistos con buenos ojos por el gobierno filipino, que a menudo busca adoptar políticas e iniciativas a su favor: los emigrantes por ejemplo tienen asistencia sanitaria gratuita y en el 2003 obtuvieron el derecho al voto para las elecciones presidenciales en el país.

Los envíos de dinero: ventajas y puntos débiles

Dado que un número tan alto de filipinos emigra y consigue trabajo en el extranjero, la cantidad de envíos que éstos mandan a sus familias en el país de origen es relevante y consistente: en el 2005 acumulaban cerca de 10.000 millones de dólares y en 2008 incrementaron a 15'9 millones de dólares, sin tener en cuenta las no oficiales, que podrían haber aumentado bastante el resultado. Por lo tanto, Filipinas es el cuarto país beneficiario del mundo en recibir estos envíos extranjeros después de India, México y China. El dinero enviado al país de origen representa para este país el 13'5% del PIB, la proporción más alta en la economía interna entre las economías de los cuatro países más potentes de la lista; su contribución a la economía interna es mucho mayor al de la agricultura. En los últimos años los envíos de los emigrantes han supuesto las mayores entradas extranjeras en el país, sobrepasando la suma de todos las inversiones directas extranjeras. La diáspora se ha convertido, en este punto, en una especie de táctica económica, de industria: de hecho, parece que los emigrantes antes de abandonar el país se preparan para llegar preparados profesionalmente con el fin de integrarse con más facilidad en el ámbito laboral extranjero. Por ello parece un modelo de inmigración bien organizado: quizás por ello la criminalidad en los países extranjeros potenciada por personas de nacionalidad filipina es poco relevante. Más allá de los aspectos positivos ya citados, se podría citar algunos aspectos negativos en ciertas situaciones: por ejemplo, si el peso tuviera que obtener valor frente al dólar, tal y como sucedió en 2007, la economía filipina obtendría ganancias por una parte pero perdería por la otra. Tendría la posibilidad de obtener barriles de petróleo con condiciones muy ventajosas y ventajas de la consiguiente disminución de los intereses sobre el pago de la deuda. Sin embargo, los que con el propio trabajo ayudan a que la economía prospere, sufrirían un impacto negativo: los emigrantes que trabajan al otro lado del océano para mantener a sus familias en el país de origen verían disminuir el poder de adquisición del dinero. Otros problemas podrían crearse si los emigrantes filipinos en el extranjero perdieran su trabajo por cualquier motivo, por ejemplo por la crisis económica, y tuvieran que volver a su país: además de la falta de financiación tanto para ellos como para sus familias, el porcentaje de desempleo dentro del país aumentaría considerablemente, creando un efecto dominó sobre todo la economía, pudiendo alcanzar, en el peor de los casos, el estancamiento.

Conclusiones

Es difícil afirmar que los envíos de dinero puedan constituir una seguridad económica, sobre todo si se piensa a largo plazo: un país necesita ser económicamente fuerte de por sí sin tener que contar con la contribución proveniente de los emigrantes, sin que estos vengan en muchas ocasiones empujados a emigrar para resolver la situación de los que permanecen y hacer descender la tasa de desempleo. Como se ha dicho, Filipinas no es el único país que debe contar con los envíos del extranjero; el problema principal es que los sectores internos de su economía no parecen lo bastante fuerte para sustituir a esto envíos si por cualquier motivo faltasen. A pesar de que el crecimiento económico del archipiélago en estos años es continuo, aunque no muy estable, el país debería poner en marcha una serie de reformas y mejoras internas: desde la lucha contra la corrupción, a un mayor gasto social o un reforzamiento y diversificación del sector de las exportaciones.En el caso de que el país entrase en crisis a causa de una drástica reducción de los envíos, podría verse obligado, para sobrevivir, a aceptar ayudas, no precisamente desinteresadas, por parte de otros estados. China es un ejemplo, un país con alto crecimiento económico y de los más cercanos a Filipinas, podría estar interesada en invertir y ayudar, a través de nuevos acuerdos, ya que en los últimos años las relaciones económicas han ido en aumento. Pero Filipinas podría, de este modo, encontrarse demasiado ligada y dependiente de la política de un tercero. El riesgo es precisamente este: no lograr hacer que la economía filipina sea tan dependiente de las remesas de los emigrantes, lo que podría suponer que acabase perdiendo otro tipo de independencia más importante, y quizás no sólo económica.